El alcalde de Cádiz, José María González; la concejala de Cultura y Vivienda, Eva Tubio; el director Territorial de CaixaBank en Andalucía Occidental, Rafael Herrador; el presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido; y la conservadora de la Henry Moore Foundation, Hannah Higham, han presentado este miércoles 14 de septiembre en Cádiz la exposición sobre Henry Moore, que presenta seis esculturas monumentales del maestro inglés en el contexto del programa Arte en la calle. La muestra podrá visitarse en la Plaza de la Catedral hasta el 20 de noviembre.

Antonio Pulido manifestó “la satisfacción que supone para la Fundación Cajasol poder colaborar en esta exposición, que ofrece la oportunidad a todos los gaditanos de disfrutar de estas monumentales figuras de Henry Moore, uno de los grandes maestros de la escultura moderna”. El presidente de la Fundación Cajasol destacó el enclave en el que se ubicará la muestra, “un lugar igualmente monumental, bellísimo y privilegiado como es esta plaza de la Catedral, en pleno corazón de la ciudad, con la luz tan especial de Cádiz. El impacto visual, no puede negarse, es impresionante”, sentenció Pulido, que terminó “reafirmando nuestro compromiso con la promoción de la cultura y el arte como un patrimonio irrenunciable de la sociedad. Y sobre todo poder acercar la cultura a los ciudadanos, algo que forma parte sin duda de nuestras señas de identidad. Estoy seguro de que los gaditanos y todos los que a diario visitan la ciudad disfrutarán enormemente de esta oportunidad para conocer de cerca la obra de Henry Moore”, finalizó.

La idea de un arte integrado en el espacio urbano existe desde tiempos inmemoriales. Ya en la antigüedad, esfinges, toros alados y guerreros colosales ejercían de guardianes junto a las murallas de las ciudades y frente a las puertas de entrada a los templos y otros recintos sagrados.

Con el programa Arte en la calle, la Obra Social ‘la Caixa’ y la Fundación Cajasol pretenden convertir la ciudad de Cádiz en un museo a cielo abierto, para dotar así de un nuevo sentido a la escultura monumental, al tiempo que muestra obras de artistas de renombre en el panorama internacional. El programa Arte en la calle inició su andadura en 2006, y desde entonces ha acercado al público las creaciones de artistas contemporáneos como Manolo Valdés o Igor Mitoraj, así como referentes de la modernidad como Auguste Rodin.

Esta iniciativa responde a una voluntad dinamizadora y de creación de nuevos referentes visuales. En este caso, las monumentales piezas de Henry Moore dialogan con el entorno, por afinidad o por contraste, y provocan un gran impacto en las personas que las descubren por primera vez. Con este espíritu, las exposiciones cumplen una función social: son una herramienta de conocimiento y de integración al alcance de todos, lo que representa el objetivo último de la Obra Social ‘la Caixa’ y la Fundación Cajasol en el plano cultural.

La exposición se enmarca en la Obra Social conjunta que impulsan las dos entidades para desarrollar proyectos sociales y culturales que contribuyan a la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos de la comunidad analuza. La organización cuenta con la colaboración de la Henry Moore Foundation y del Ayuntamiento de Cádiz.

Así, la ciudad de Cádiz acoge durante estas fechas una nueva exposición al aire libre, dedicada en este caso a uno de los escultores modernos más significativos. Henry Moore vuelve de esta manera a las calles de nuestro país tras la gran retrospectiva de su obra que tuvo lugar en Madrid y Barcelona en 1981, cinco años antes de la muerte del artista, y de la gran exposición que la Obra Social ‘la Caixa’ presentó en CaixaForum Barcelona en el año 2006.

LAS ESCULTURAS

Figura reclinada en dos piezas núm. 2, 1960 Edición en bronce de 7 + 1 Fundación Henry Moore: donación del artista en 1977 © The Henry Moore Foundation – Photo: Michel Muller

Realizada en dos formas separadas, esta escultura no es solo una representación de una figura reclinada, sino que se convierte en una fusión del cuerpo humano con las formas rocosas y con el paisaje. Moore se dio cuenta de la ventaja de la composición en dos piezas para explorar la relación de las figuras con el entorno: abandonando la expectativa de una representación naturalista de la forma humana, convirtió las rodillas y los pechos en montañas, creando así nuevas y sorprendentes visiones.

Gran figura de pie: filo de cuchillo, 1976 Edición en bronce de 6 + 2 Fundación Henry Moore: adquirida en 1987 © The Henry Moore Foundation – Photo: Jonty Wilde

Esta obra, que evoca la famosa Victoria alada de Samotracia, fue concebida utilizando uno de los métodos preferidos de Moore: la creación de una obra monumental partiendo de un fragmento de material natural. En este caso, se limitó a añadir una base y una cabeza de plastilina a un trozo de hueso de pájaro, y después aumentó la maqueta resultante en tres fases. Gran figura de pie: filo de cuchillo emana una sensación etérea de ingravidez y de verticalidad flotante. La perspectiva cambia a medida que el espectador se mueve a su alrededor, alternando sus bordes afilados con la solidez terrenal de las formas redondas y planas.

Pieza de bloqueo, 1963-1964 Edición en bronce de 3 + 1 Fundación Henry Moore: adquirida en 1978 © The Henry Moore Foundation – Photo: Anita Feldman

Moore explicó así lo que le inspiró esta escultura: «Una vez, estaba jugando con un par de piedrecitas que había recogido, porque en los campos de detrás de mi casa hay una gravera con piedras de miles de formas y contornos distintos. Solo hay que ir allí para encontrar veinte nuevas ideas. En resumen, estaba jugando con dos piedrecillas que encontré y que, de un modo u otro, estaban unidas y no podía separar. Así que me pregunté cómo habían podido adoptar esa posición, como un puño fuertemente cerrado […]. Finalmente lo logré [separarlas], y, girándolas e inclinándolas, las dos piezas se separaron. Eso me dio la idea de crear dos formas que pudieran hacer algo similar, y que después llamé así porque estaban bloqueadas juntas».

Óvalo con puntas, 1968-1970 Edición en bronce de 6 + 1 Fundación Henry Moore: donación del artista en 1977 © The Henry Moore Foundation – Photo: Anita Feldman

Pertenece a un grupo de obras cuyo tema central es la combinación de elementos antropomórficos con formas procedentes de la naturaleza en un lenguaje prácticamente abstracto. Combina formas llenas y redondeadas, y puntos afilados enfrentados entre sí pero que nunca llegan a encontrarse. La idea inicial procedía de una pequeña piedra que se encontraba en el estudio de Moore, con dos puntas en contacto en medio de una forma hundida. A partir de ahí, el escultor modeló primero una maqueta de yeso que después amplió de tamaño para crear un modelo de trabajo en bronce, hasta llegar a esta versión monumental.

Formas conectadas reclinadas, 1969 Edición en bronce de 9 + 1 Fundación Henry Moore: donación del artista en 1977 © The Henry Moore Foundation – Photo: Michel Muller

Esta obra prosigue la exploración de uno de los temas favoritos de Moore: una forma exterior protege o encierra a otra interior. Esta idea, con sus asociaciones de protección y delimitación, también está estrechamente relacionada con obras más figurativas, como las de madre e hijo. En palabras de Moore: «La armadura es una concha exterior, como la concha de un caracol, que está ahí para proteger las formas interiores más vulnerables, igual que en la armadura humana, que es dura y está ahí para proteger el cuerpo blando. En ocasiones, esto ha dado lugar a la idea de madre e hijo, donde la forma externa, la madre, protege la forma interna, el hijo, como una madre protege a su hijo»..

Figura reclinada, 1982 Edición en bronce de 9 + 1 Fundación Henry Moore: adquirida en 1986 © The Henry Moore Foundation – Photo: Jonty Wilde × 2

El tema de la figura reclinada fue uno de los más importantes en la obra de Moore, al que regresó una y otra vez durante toda su vida. Le proporcionó un motivo con el que podía probar múltiples ideas escultóricas. Él mismo escribió: «La figura reclinada ofrece la máxima libertad de composición y de espacio. La figura sentada tiene que tener algo donde sentarse. No puedes moverla de su pedestal. Una figura reclinada puede reclinarse sobre cualquier superficie. Es libre y estable al mismo tiempo […] además, está en reposo, se adapta a mí». Realizada cuando Moore tenía 84 años, esta escultura es más alargada y sinuosa que algunas de sus primeras exploraciones sobre el tema.

Henry Moore y España

La única visita de Moore a España fue en el verano de 1934, en ocasión de unas vacaciones en motocicleta con su esposa Irina y sus amigos Raymond y Edna (Gin) Coxon. Entraron en el país desde Francia, llegaron a Pamplona y tomaron la carretera de la costa en dirección a las cuevas de Altamira, que Moore describió como la «Real Academia de la Pintura Rupestre». Después visitaron Madrid, Toledo y Vic. Aunque Moore nunca más regresó a España, el país y su arte tuvieron un significado muy especial para él durante toda su vida.

Al igual que muchos artistas de su generación, Moore contempló horrorizado los sucesos que ocurrieron en España poco después de su visita. Nunca antes en toda su trayectoria artística había hablado tanto sobre política, y su compromiso con la difícil situación que estaban atravesando los españoles se reforzó tras la visita que realizó al estudio de Pablo Picasso en París en 1937, donde tuvo la oportunidad de contemplar los avances del Guernica. Dos años después, Moore hizo su primera litografía, Prisionero español, con la intención de venderla para ayudar a los prisioneros de guerra republicanos retenidos en los campos de refugiados de Francia.

En 1981 se organizaron importantes exposiciones de la obra de Moore en la Fundación Miró de Barcelona y en el Palacio de Velázquez de Madrid, y en el año 2006, en CaixaForum Barcelona. La reina Sofía de España visitó a Moore en su casa de Perry Green (Inglaterra) en 1983.

Biografía

Henry Moore, séptimo de los ocho hijos de Raymond Spencer Moore y su esposa Mary, nació en el pequeño pueblo minero de Castleford (Yorkshire) el 30 de julio de 1898.

Aunque estaba absolutamente decidido a convertirse en artista y expresó su firme deseo de presentarse a los exámenes para optar a una beca en la escuela de bellas artes de su localidad, su padre consideró mejor que siguiera los pasos de su hermana mayor y se dedicara a la enseñanza. Tras un breve periodo como profesor en prácticas, Moore empezó a dar clases en horario completo en su antiguo colegio de Castleford.

A la edad de 18 años fue reclutado por el ejército durante la Primera Guerra Mundial. Al volver de la guerra, Moore volvió a ocupar su puesto de profesor en Castleford, pero por aquel entonces ya estaba convencido de que dar clases no era lo suyo. Solicitó una beca de ex combatiente para asistir a la Escuela de Bellas Artes de Leeds que le fue concedida, y a finales del segundo año obtuvo otra beca para la Real Escuela de Bellas Artes de Londres.

En 1924, Moore fue nombrado profesor de escultura en la escuela londinense. Fue allí donde conoció a Irina Radetsky, una estudiante de pintura con quien se casó en 1929. En esa época, Moore empezó a moverse en el mundillo artístico de Londres. Su primer encargo, recibido en 1928, fue la realización de un relieve esculpido para la recién estrenada sede de transportes de Londres, en el edificio del metro de Saint James. Su primera exposición individual, compuesta por 42 esculturas y 51 dibujos, se celebró en la Galería Warren, también en 1928.

En 1936, Moore firmó el manifiesto por el que se solicitaba el fin de la política de no intervención en España. Intentó viajar a la España republicana junto con una delegación de artistas y escritores ingleses, pero su petición fue denegada por el Gobierno británico. En 1940, su casa de Hampstead se vio afectada por una bomba cercana y los Moore alquilaron una vivienda en Perry Green, una pequeña aldea de Hertfordshire, 40 kilómetros al norte de Londres. El artista pasaría en ella el resto de su vida.

A principios de la década de los cuarenta, empezó a hacer dibujos de personas en los refugios antiaéreos del metro de Londres. Dichos dibujos, junto con los que posteriormente realizaría en las minas de carbón, son considerados como uno de sus mayores logros.

Su hija Mary nació en 1946, el año de su primera exposición retrospectiva en el extranjero, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. En 1972 presentó una exposición en Florencia, la mayor y más impresionante hasta la fecha.

La Fundación Henry Moore

La Fundación Henry Moore es una de las más importantes organizaciones sin ánimo de lucro dedicadas al arte en el Reino Unido. Fundada por el artista en 1997 con el objetivo de acercar las artes visuales al gran público, en la actualidad gestiona la antigua casa de Moore, organiza exposiciones de su obra en todo el mundo, dirige el Instituto Henry Moore en Leeds y otorga becas y ayudas a organizaciones artísticas.

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