Antonio Pulido, presidente de la Fundación Cajasol, y Manuel García, Hermano Mayor de la Macarena, han firmado un convenio de colaboración para la eliminación de barreras arquitectónicas en la Basílica.

Se trata de un proyecto muy anhelado por los hermanos de la Hermandad, pues gracias a la colocación de una plataforma mecánica, todas aquellas personas que tengan problemas de movilidad podrán acceder al lugar más relevante de la Basílica y podrán permanecer aún más cerca de la Virgen.

Miles de personas acceden a rezar y contemplar de cerca el manto e imagen de la Virgen cada fin de semana, por ello la importancia de eliminar las barreras de accesibilidad al camarín, pues tanto la Fundación Cajasol como la Hermandad tienen entre sus fines sociales promover la igualdad de oportunidades.

Antonio Pulido, presidente de la Fundación Cajasol, quiso resaltar la importancia de este proyecto: “dentro la acción social que desde la Entidad que presido realizamos es muy importante la colaboración con las hermandades, no sólo por la importancia de su obra social, sino además porque compartimos objetivos. Con la firma de este acuerdo se corrobora nuestra intención de trabajar día a día por una sociedad más justa e igualitaria, eliminado barreras y acabando con las desigualdades. En este caso, se trata de un templo con unas características arquitectónicas antiguas pero que gracias a la buena intención e idea de la Hermandad, nosotros estamos encantados de poder remodelar y adaptar para que todos puedan disfrutar de la imagen de la Esperanza Macarena”, explicó Pulido.

Por su parte, Manuel García, Hermano Mayor de la Macarena, destacó la necesidad de acometer una obra de suma relevancia para tantos hermanos y devotos: “gracias a la inestimable ayuda y colaboración de la Fundación Cajasol, no sólo con la Hermandad de la Macarena, sino para con todas las cofradías de Sevilla, ya no supondrá problema alguno subir y rezar ante la Santísima Virgen de la Esperanza. Todos aquellos fieles que –por diversas circunstancias– tengan reducida su movilidad, podrán acceder al Camarín una vez que se concluya esta fase del proyecto. La Capilla Chica, como la conocemos los macarenos, –espacio que precede la subida al Camarín, explica– venía demandando, desde hace tiempo, una serie de mejoras en la línea de actuación de las que se van a acometer, gracias –una vez más– a la ayuda de la Fundación Cajasol.

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