«El cerebro es tonto y se cree lo que le dices. Tenemos que decirle lo que queremos». Con esta reflexión, la Dra. Sara Marín Berbell, conocida en redes como Un café con tu doctora, arrancó una jornada que llenó por completo el Teatro Cajasol Sevilla en la tercera cita de Cajasol salud, el ciclo de encuentros sobre salud, deporte y bienestar impulsado por la Fundación Cajasol.

La médica murciana, residente en el Hospital Virgen de la Arrixaca y especialista en medicina de familia, compartió escenario con Toni Pérez, Fisioteduca, conductor del ciclo. Más de 1,5 millones de seguidores avalan su trabajo como divulgadora, y recientemente ha sido incluida entre los 50 mejores divulgadores de España por la revista Forbes. Parte de la recaudación de esta edición se destinará a la Fundación Blanca, dedicada a la atención psicológica de deportistas en activo y retirados.

La sesión arrancó con un limón. La doctora lo partió, lo olió y lo mordió delante del público. «¿Notáis la acidez aunque no lo hayáis comido?», preguntó. La respuesta fue unánime. «Pues lo mismo pasa con los pensamientos negativos. No son reales, pero tu cerebro se los cree y activa el sistema de alerta». Así explicó el funcionamiento de la amígdala, esa parte del cerebro que no distingue entre un peligro real y uno imaginado, y que puede paralizarnos cuando pensamos «no puedo» o «no soy suficiente».

El bloque central de la jornada lo ocupó la microbiota, el tema que ha convertido a Marín Berbell en referente de la divulgación sanitaria. «Es como un pueblecito interior. Tenemos albañiles, profesores, cocineros del ánimo y mensajeros», explicó mientras desplegaba sobre el escenario una obra en miniatura con ladrillos y muñecos. Los albañiles son las bacterias que producen butirato, una sustancia que protege la barrera intestinal. Los profesores entrenan al sistema inmune. Los cocineros del ánimo fabrican serotonina y GABA. Y los mensajeros regulan el metabolismo, el colesterol y la glucosa.

«La microbiota no es sólo digestivo. Tiene que ver con los infartos, con la obesidad, con las enfermedades autoinmunes, con la migraña, hasta con una lumbalgia», subrayó la doctora. Su enfermedad de Crohn, que padece desde joven, fue precisamente lo que despertó su interés por este campo cuando todavía era estudiante.

La jornada incluyó una demostración práctica: dos recetas de avena trasnochada con kéfir. Una pensada para mujeres en perimenopausia, con frutos rojos, semillas de lino y crema de cacahuete. Otra para combatir el insomnio y el estrés, con kiwi y almendras. «El kiwi se ha demostrado que es una de las mejores frutas para combatir el insomnio porque ayuda a producir melatonina y serotonina. Y con piel, que tiene muchísima vitamina C», explicó mientras mordía un kiwi amarillo ante las risas del público.

El nervio vago protagonizó otro de los bloques más participativos. Luis, novio de la doctora, subió al escenario para que le pintaran el recorrido del nervio sobre el torso: desde el intestino hasta el corazón, pasando por los pulmones. «No sólo es importante qué comes, sino cómo comes. Si no comes calmado, no activas el nervio vago y no se hace bien la digestión», advirtió Marín Berbell. Su consejo: antes de sentarse a comer, respirar cuatro veces con una exhalación larga. Y masticar el primer bocado veinte veces antes de coger el tenedor.

Un juego puso en movimiento a todo el auditorio. Bajo los asientos había papelitos con nombres de huesos, órganos y músculos del suelo pélvico. Los asistentes tuvieron que encontrarse, formar equipos y completar el puzzle anatómico. Vejiga, útero, recto, próstata, ilíaco, sacro, coxis, bulbo esponjoso, elevador del ano… El Teatro Cajasol se convirtió en una clase de anatomía donde desconocidos acabaron formando grupos con nombres como «Oigo» o «Solteras».

El bloque final abordó un tema tabú: el deseo sexual. «¿Por qué nos baja la libido a las mujeres?», preguntó Toni Pérez. La respuesta de la doctora fue clara: menos testosterona que los hombres, bajadas de estrógenos en el posparto y la menopausia, y sobre todo, el estrés. «Las mujeres somos más sensibles al estrés y llevamos mucha carga emocional. Estamos pensando en el hijo, en la compra, en el examen… Eso hace que no nos dé el camino», explicó. Su consejo, aprendido en un seminario de psiquiatría: poner una cita para tener sexo. «Parece contraproducente, pero funciona. Lo apuntas en la agenda y ese día tiene que hacerlo. Eso hace que luego salga solo».

El encuentro concluyó con un reconocimiento de Toni Pérez a Sara Marín Berbell por su trayectoria como médica y divulgadora. «Eres una mujer divulgadora de 28 años que está haciendo las cosas bien y que le dice a Forbes: aquí estoy», afirmó el fisioterapeuta sevillano. La doctora, visiblemente emocionada, agradeció el gesto: «Esto me da fuerzas para seguir, porque ha habido muchas hostias por el camino».

Con esta tercera cita, Cajasol salud confirma su capacidad para llenar teatros hablando de lo que importa sin filtros ni tabúes. El ciclo regresará en septiembre con nuevos invitados. La Fundación Cajasol refuerza así su compromiso con la divulgación rigurosa, cercana y participativa.