Cinco siglos en el corazón de Sevilla: la Audiencia Real renace como memoria viva en la Fundación Cajasol
diciembre 14, 2025 | CulturaLa Fundación Cajasol ha celebrado el quinto centenario de la creación de la Audiencia Real de Sevilla con una exposición que rescata documentos inéditos, obras únicas y piezas fundamentales de la historia jurídica, artística y urbana de la ciudad.
En Sevilla hay edificios que se confunden con el paisaje: uno pasa delante de ellos una y otra vez sin detenerse a pensar qué historia guardan dentro. La sede de la Fundación Cajasol, en plena Plaza de San Francisco, es uno de esos lugares. Muchos la identifican con una sala de exposiciones, con una antigua caja de ahorros o, simplemente, con un edificio noble en el centro. La nueva exposición ‘500 años en el corazón de la ciudad. De Audiencia Real a Fundación Cajasol’ ha servido para desmitificar esa mirada superficial y recordar que aquí se levanta uno de los grandes escenarios de la historia jurídica y urbanística de Sevilla.
La muestra, que tuvo lugar en el último cuatrimestre de este año, sirvió para que el visitante pudiera conocer más sobre los momentos históricos que hicieron única a la sede de la Entidad. Dos de las personas que más conocen dicho edificio, Fernando Olmedo, comisario de la muestra e historiador, y Carmen Aranguren, comisaria y galerista, nos cuentan cómo han pasado los años sobre los cimientos de este edificio, que ha terminado siendo la sede de la Fundación Cajasol.
“Como hito fundamental es el año 1525, que es la referencia de 500 años que se conmemoran ahora. Es cuando se organiza la Audiencia de Sevilla como tribunal superior y con la sede en el solar, donde está el edificio actual todavía”, explica el comisario Fernando Olmedo. La muestra arranca ahí y traza un recorrido que une justicia, poder, arquitectura y vida ciudadana.
A finales del siglo XVI llega otro momento clave: el levantamiento del palacio que hoy se puede admirar, y donde se ha realizado la exposición. “En 1595 es cuando se inicia la construcción del edificio, que es el origen de lo que ha quedado en la actualidad como palacio monumental de corte renacentista”, resume Olmedo. A partir de entonces, el edificio se convierte en una pieza central en la capital, ya que aquí se administraba justicia, se resolvían pleitos y se tomaban decisiones que afectaban a todo el territorio.
Y es en el siglo XIX cuando se introduce una profunda transformación con la remodelación de 1861, que amplía la superficie del inmueble y le da una fisonomía más cercana a la actual. Pero el capítulo más dramático llega en 1918. “Es cuando el edificio se destruye prácticamente en su totalidad a causa de un incendio en pleno verano”, recuerda el comisario. Aquel fuego, avivado por el calor y por los materiales del interior, redujo a cenizas buena parte del conjunto.
Más tarde llegaría el resultado definitivo para el edificio que ya se conoce. “A este incendio de 1918 sigue una reconstrucción en 1924 de la mano de Aníbal González, que sigue la órbita de la exposición del 29”, contextualiza Olmedo. El edificio renace con un lenguaje que mezcla el recuerdo renacentista con los códigos de la Sevilla que se prepara para exhibirse al mundo.
Mucho más que el edificio
La exposición no se queda solo en la cronología. La selección de piezas de ‘500 años en el corazón de la ciudad. De Audiencia Real a Fundación Cajasol’ permite ver esta evolución casi como si se hojeara un álbum de familia. La comisaria Carmen Aranguren destaca la importancia de los préstamos que han hecho posible el relato. “Realmente hemos conseguido que viniesen algunos documentos importantes. Por ejemplo, del Archivo Municipal de Sevilla, nos han prestado un plano de la Plaza de San Francisco del siglo XVIII, que por primera vez se expone al público”, explica.
Entre las obras más llamativas figura también un lienzo del Museo Carmen Thyssen de Málaga, una pintura decimonónica de Alfred Dehodencq. Aranguren lo describe como uno de los puntos fuertes del recorrido: una gran escena romántica en la que una procesión atraviesa la Plaza de San Francisco ante la fachada de la Audiencia, un lienzo de gran formato que permite asomarse a la vida cotidiana de la ciudad antes de la remodelación de 1861.
Por otra parte, la dimensión jurídica del edificio se hace visible gracias a las aportaciones de la Universidad de Sevilla. Aranguren explica que en el fondo antiguo de su biblioteca se conservan las ordenanzas en las que se recoge la orden de Carlos V que convierte este tribunal en Audiencia. Estas piezas permiten anclar en papel el proceso de transformación del tribunal.
Del mismo modo, uno de los grandes atractivos de la muestra es la presencia de los planos de Aníbal González para la remodelación del edificio tras el incendio, cedidos por la Fundación FIDAS. “Por primera vez, se han expuesto aquí los planos que hace Aníbal González para la remodelación del edificio. Incluso alguna foto del incendio, que son inéditas”, subraya Aranguren.
A la dimensión arquitectónica y jurídica se le suma la humana, encarnada en figuras como Francisco de Bruna, uno de los grandes personajes del tribunal en el siglo XVIII. “Era apodado como el señor del gran poder de Sevilla”, explica Olmedo, destacando su influencia cultural y su papel en el descubrimiento de Itálica.
El relato se apoya además en un conjunto de estampas de gran valor, prestadas por la Fundación Focus, entre ellas una vista de Sevilla de 1595 y otra de 1668 de la Plaza de San Francisco, donde se retrata por primera vez con fidelidad topográfica la Audiencia de Sevilla.
La propia Fundación Cajasol completa el discurso con dos piezas de su colección: una vista del siglo XVIII de la Plaza de San Francisco y el mapa de Andalucía de Francisco Llobet, que subrayan el papel simbólico del edificio en la ciudad y la región.
Edificio hecho obra de arte
Más allá de los documentos, la exposición invitó a mirar el propio edificio con otros ojos. Olmedo insiste en que muchos visitantes se sorprendieron al descubrir que estaban en un espacio monumental de primer orden, comparable al Archivo de Indias, el Ayuntamiento, la Catedral o el Alcázar.
Espacios como el apeadero de tres arcos, el patio central o la escalera presidida por un escudo de Felipe II en azulejería de finales del siglo XVI refuerzan esta lectura monumental. Aranguren coincide al señalar que “el patio y la escalera son los elementos históricamente más valiosos”.
El recorrido concluye en el presente, cuando el edificio deja de ser Palacio de Justicia en 1970 y, tras su etapa como sede de la Caja de Ahorros Provincial San Fernando, se consolida como Fundación Cajasol. “El siguiente escalón importante vendría ya en 1970 hasta llegar al siglo XXI”, resume Olmedo, cuando el edificio adquiere su carácter actual como Gran Manzana Cultural de Sevilla.
‘500 años en el corazón de la ciudad’ es, en el fondo, una invitación a reconciliarse con la memoria de Sevilla a través de uno de sus edificios más discretamente decisivos. Un recordatorio de que bajo la apariencia de sala de exposiciones contemporánea laten cinco siglos de historia jurídica, urbana y cultural.
Natalia Palomino
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