La devoción de los toreros a la Virgen de la Cinta, en El Comercial
septiembre 16, 2026 | ExposicionesLa tradición sitúa un toro en el origen del culto onubense a la Virgen de la Cinta. Según el relato que ha llegado hasta hoy, la imagen reapareció en el año 1400 después de que un mozo llamado Francisco Pedro, acosado por una res que conducía para ser lidiada, se encomendara a Nuestra Señora y lograra trepar a una heredad para agarrarse a unas matas que le libraran de la cogida. El animal quedó rendido a los pies de la pintura que en ese momento se descubrió, de modo que aquella escena fundacional anudó desde el principio el albero y el fervor mariano en la ciudad. Ese hilo, que atraviesa seis siglos, es el que recorre la exposición La devoción de los toreros a la Virgen de la Cinta, inaugurada este martes en El Comercial.
La muestra, organizada por la Fundación Cajasol y la Muy Antigua, Ilustre y Venerable Hermandad de Nuestra Señora de la Cinta Coronada, llega en un momento señalado para la corporación, que celebra en estas fechas los 625 años de veneración y culto a la Patrona de Huelva y abogada de los marineros. Podrá visitarse hasta el 2 de octubre.
El origen más remoto de la imagen lo recogió fray Felipe de Santiago, lego del monasterio de La Rábida, en su manuscrito del siglo XVIII, donde quedó fijada por escrito una tradición hasta entonces oral. Cuenta el religioso que hacia el año cuatrocientos el zapatero Juan Antonio, que regresaba de Gibraleón acompañado de su mujer Lucía, sintió un dolor intenso y se encomendó a la Virgen, y que al encontrar una cinta y ceñírsela a la cintura el mal remitió. En agradecimiento levantó una ermita cuya pared pintó Pedro Pablo con la imagen de la Virgen y el Niño sosteniendo la cinta, advocación con la que fue aclamada desde entonces.
Oculta durante la invasión sarracena, la pintura permaneció ignorada hasta el episodio de 1400 con el que arranca la parte taurina de esta historia. Tras el suceso, los vecinos cortaron el muro donde había aflorado la sagrada imagen y la trasladaron al punto más elevado del entorno, emplazamiento que conserva hoy su santuario.
Lo que vino después está documentado en episodios que la exposición ordena cronológicamente. Durante el siglo XVIII se lidiaron corridas cuya recaudación sufragó el altar mayor del santuario, que hoy se cuenta entre las piezas artísticas de mayor valor de la ciudad. Ya en el XX, los diestros locales volvieron a torear en beneficio de las obras del mirador y del propio templo, y más recientemente han participado en la financiación del actual paso de plata de la Virgen Chiquita de la Cinta. A esas aportaciones colectivas se suman los gestos individuales, entre ellos la ofrenda a la Patrona de los trofeos ganados en el ruedo.
El programa se completa con dos coloquios que abordarán el asunto desde ángulos distintos. El primero, titulado La Virgen de la Cinta, devoción del toreo onubense, se celebrará el 29 de septiembre a las 20.00 h. El segundo, bajo el título La Virgen de la Cinta y la historia del toro en Huelva, cerrará la programación el 2 de octubre a la misma hora.
La exposición puede verse en la sede de El Comercial de la Fundación Cajasol en Huelva, en la calle Jesús Nazareno, 12, de lunes a viernes de 11.00 a 14.00 h y de 17.30 a 20.30 h, y los sábados de 11.00 a 14.00 h. Domingos y festivos permanecerá cerrada.
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