Expertos de hoy que aprendieron en el Instituto de Estudios Cajasol
abril 1, 2026 | Instituto de Estudios CajasolAños después de terminar sus respectivos estudios, el Instituto de Estudios Cajasol sigue apareciendo en el relato de quienes hoy trabajan en empresas tan importantes como Cuatrecasas, Deloitte, NTT Data, Airbus Defence and Space y COX. Antiguos alumnos que hoy son expertos en sus materias. No hablan sólo de contenidos; destacan en este reportaje cómo en pocos años han logrado un salto profesional rápido y sólido.
Hay formaciones que se recuerdan por un temario. Y otras que se recuerdan por algo más difícil de medir: por el modo en que te sitúan ante el mercado laboral con criterio, confianza y contactos reales. En las cinco entrevistas que componen este reportaje, la palabra ‘Instituto’ no funciona como un lugar físico, sino como una experiencia que se prolonga: un año intenso, presencial y muy pegado a la realidad profesional, que acaba dejando una huella concreta en la trayectoria.
El patrón se repite en perfiles muy distintos, pasando por derecho, marketing, logística y Big Data, o recursos humanos, y quizá por eso resulta tan revelador. Porque cuando personas con carreras tan diferentes coinciden en el diagnóstico, suele ser porque hay algo estructural detrás.
Lo primero que aparece, casi siempre, es el factor humano. La idea de comunidad no como tópico, sino como efecto de una metodología: clases presenciales, grupos que se ven cada día, profesorado cercano y una intensidad que une. Para Francisco Rafael Ruiz Alpresa, hoy en Cuatrecasas tras cursar el Máster en Derecho Administrativo, el recuerdo más nítido no es una asignatura concreta: es el «día a día» que se crea con compañeros y docentes, en un entorno donde el número reducido en clase favorece la unión, el debate y el intercambio constante.
Por su parte, Álvaro Piñero Rosado, hoy en Deloitte tras estudiar el Máster en Asesoría Fiscal, habla sin rodeos de lo que se queda para siempre: amistades que continúan y se convierten en red. Y lo describe con una frase que resume bien el valor invisible de un máster: «lo que nace en el aula no siempre se queda en el aula; a veces se convierte en tu ecosistema profesional».
En Lorena Beltrán de la Rosa, que trabaja en NTT Data tras realizar el Máster en Marketing y Comunicación Digital del Instituto de Estudios Cajasol, ese vínculo se amplía a la relación con el profesorado, no sólo por la cercanía, sino porque «son profesionales en activo» y se implican, con un tipo de acompañamiento que no se vive como teoría, sino como vida real. Para ella, el momento más simbólico fue la defensa del Trabajo Fin de Máster: ponerte delante de quienes te han formado y exponer lo construido durante meses como si fuese un contexto profesional real. Orgullo, nervios y felicidad mezclados en un mismo instante.
En las respuestas de los egresados también está presente el enfoque práctico. Esa sensación de que el Instituto no sólo enseña, sino que es un espacio que te prepara para el futuro laboral. Y lo hace desde una premisa compartida por los entrevistados: el mercado no espera a que «te hagas» en dos años; te pide entrar aportando desde el primer día. Esa idea aparece de forma muy clara en Lorena cuando compara el salto al mundo laboral con el choque con la realidad. «La universidad no cubre la mitad de lo que es el día a día, y ahí es donde una formación conectada al mercado marca la diferencia», argumentaba. Su conclusión es directa: el máster te acerca a empresas reales, a profesionales reales y a lo que pasa «de puertas para fuera».
El ejemplo de Antonio Chacón Gómez, hoy en Airbus Defence and Space tras cursar el Máster en Gestión y Analítica Avanzada de datos, Big Data e IA, lo lleva a otro terreno, el de las herramientas mentales que te ayudan a trabajar mejor. Para él, el Instituto reforzó una manera de abordar problemas de forma analítica y estructurada: interpretar datos, entender procesos complejos y convertir información en conocimiento útil para decidir. No lo plantea como un «plus» académico, sino como una necesidad en entornos sensibles, donde comprender riesgos y decidir bien es parte del trabajo.
Antonio insiste en algo que suena simple, pero en la práctica separa a un junior de un profesional que avanza. De esta manera aprendió a formular bien el problema antes de resolverlo. En su experiencia, comprender la información disponible y hacer las preguntas correctas es la base de soluciones eficaces. Y añade un matiz clave para cualquier sector: no basta con analizar; hay que comunicar conclusiones de forma clara para que sean útiles.
Por su parte, Ana García Carranza, hoy en COX tras estudiar el Máster en Recursos Humanos, pone el foco en dos capacidades que el Instituto entrena: el pensamiento crítico y la comunicación oral. Y lo defiende con ejemplos vividos en la clase. «Durante el máster hay muchas clases en las que tienes que exponer ante tus compañeros, profesores, y otras muchas clases en las que son puros debates, se hacen brainstorming, se te cuestionan ideas, tú defiendes las tuyas, escuchas las de tus compañeros. Y eso al final te potencia el pensamiento crítico y la capacidad de decir si estás de acuerdo, en desacuerdo con algo y por qué», afirmó.
Pero, si hay un elemento que aparece como esencial en casi todas las respuestas de los egresados del Instituto de Estudios Cajasol, es la red de contactos. No como un concepto abstracto, sino como un mecanismo real por el que se abren puertas. Álvaro lo explica con claridad, destacando que el máster fue decisivo porque, además de conocimiento técnico, actuó como «trampolín» al mundo laboral, permitiéndole incorporarse a una empresa de primer nivel; y sitúa la red como parte del proceso.
Asimismo, Ana García concretó esa misma idea destacando la vinculación con los docentes. Y es que el profesorado en activo no es sólo un valor académico, sino una puerta de entrada al ecosistema profesional. En su caso, el contacto con COX llegó a través del máster, porque uno de los responsables de Recursos Humanos de la empresa impartía clase. A partir de ahí, la oportunidad existía, pero ella añadió la parte que convierte la oportunidad en resultado. «Hay que estar preparada para cogerla y aprovecharla», explicó.
En derecho, Rafael no subraya un único momento decisivo, sino la suma de todo lo vivido. Su visión fue interesante porque introdujo un matiz menos «épico» y más realista: las carreras se construyen por acumulación, y el Instituto aparece como una influencia determinante dentro de un proceso más amplio. Le sirvió para especializarse en una rama compleja, con salidas atractivas, y para sumar contactos valiosos.
Ese enfoque por acumulación conecta con lo que, en la práctica, se traduce en mejores condiciones profesionales: no siempre por el primer contrato, sino por la capacidad de crecer dentro del puesto, adaptarse, aprender y acceder a proyectos de mayor valor. Álvaro Piñero lo expresó cuando habla de adaptación a entornos, formas de trabajo y personalidades como pieza clave para conseguir un buen puesto y desarrollarte en él. Por su parte, Rafael Ruiz lo formula desde el derecho, con una contundencia que podría valer para cualquier sector, destacando que tener una base sólida, con responsabilidad y compromiso con el cliente, proactividad y capacidad resolutiva es vital. Y remata con una idea exigente, casi de oficio: obsesionarse con el trabajo bien hecho y con la satisfacción de las necesidades del cliente como camino hacia la excelencia.
Por su parte, Lorena Beltrán incidió en la idea de liderazgo, y lo definió como elemento claro del trabajo en equipo. «Un líder inspira, escucha y hace crecer a los demás; no basta con hacer bien tu trabajo», afirmó. Y enlazó esa idea con una lectura muy honesta de la carrera profesional actual, ya que los puestos de responsabilidad se construyen desde abajo, pasando por tareas pequeñas, aprendiendo cada etapa y sin prisa.
Cuando se le cuestionó a Ana García, argumentó su respuesta desde otra óptica y añadió dos matices. El primero, que no todo buen profesional tiene que querer liderar; ambos caminos son necesarios. Y segundo, que liderar implica empatía, interés por sacar el potencial del equipo e integridad, actuando conforme a unos valores. Antonio sintetizó esta visión con una frase que define a la perfección un entorno tan exigente como Airbus: un líder entiende el contexto global, coordina personas para objetivos comunes, genera confianza, escucha y asume responsabilidades sabiendo el impacto de las decisiones.
Cuando se les pide un consejo para los alumnos actuales, ninguno habla de atajos. Señalan el método. Álvaro señaló la bondad y actitud. Lorena, por su parte, incidió en la idea de no rendirse y aprender de cada etapa. Mientras que Antonio destacó la curiosidad y comprensión real de cómo funcionan las organizaciones, y Ana resaltó la paciencia y la opción de rodearse de gente buena y de aprender a gestionar personas. Por último, Rafael incidió en la idea de proyecto, adaptación y criterio propio, incluso en el uso de herramientas como la Inteligencia Artificial.
Cinco trayectorias, cinco sectores, cinco maneras de contar un mismo aprendizaje: estudiar en el Instituto de Estudios Cajasol no fue sólo sumar un título, sino entrar en una dinámica que se parece mucho a la vida profesional real. Y quizá ahí esté la clave de lo que el reportaje quería demostrar: que el verdadero valor de un máster no se mide al final del curso, sino años después, cuando te encuentras resolviendo problemas complejos, trabajando en equipo, creciendo dentro de una organización… y reconociendo, sin necesidad de nostalgia, que aquel año fue un periodo de impulso.
Natalia Palomino
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