¿Quién es el monstruo? Ana Carrasco-Conde desmonta el mito de Medusa en Lecturas del presente
abril 29, 2026 | CulturaLa pregunta parece sencilla: ¿qué fue del cuerpo de la Gorgona? La respuesta, según Ana Carrasco-Conde, obliga a revisar veinticinco siglos de un relato que hemos dado por válido sin apenas detenernos en él. La filósofa y profesora de la Universidad Complutense de Madrid protagonizó el jueves la segunda sesión del V Ciclo de Filosofía Lecturas del presente en la Fundación Cajasol en Córdoba, en un diálogo con Elena Jiménez, colaboradora del Área de Filosofía Moral de la Universidad de Córdoba, que coincidió con el Día del Libro y que convirtió un mito aparentemente conocido en un territorio incómodo y nuevo.
El punto de partida fue su reciente El cuerpo de la Gorgona. Horror y ultraje desde el pensamiento antiguo (Círculo de Bellas Artes, 2025), pero lo que Carrasco-Conde trajo a Córdoba desbordó la presentación de un libro para convertirse en una forma de hacer filosofía que empieza por desconfiar de lo que creemos saber.
Revisitar lo impensado
«Revisitar lugares comunes, lugares en los que no hemos pensado, lugares tópicos que muchas veces son impensados.» Así definió la filósofa el motor de su trabajo. El caso de Medusa resulta, a su juicio, ejemplar, porque todos conocemos la historia del monstruo con serpientes en la cabeza, decapitado por el héroe Perseo, y sin embargo esa es sólo una de las versiones, y no necesariamente la más fiel a las fuentes antiguas.
Carrasco-Conde recorrió otras lecturas, desde Pausanias hasta Diodoro Sículo y Ovidio. En algunas de ellas, Medusa es una guerrera lidia a la que Perseo mata mientras duerme, introduciéndose a traición en su tienda. En otras, es una de tres hermanas que viven tranquilamente en los confines del mundo hasta que Perseo llega, le corta la cabeza y se la lleva, dejando a las hermanas el grito y el llanto. «Hemos aceptado ciertos tópicos y no nos hemos atrevido a mirar hacia otras posibilidades de interpretación yendo a las fuentes mismas», señaló.
La filósofa se detuvo en un detalle que condensa toda su tesis y que remite a la Medusa de Caravaggio, ese rostro de boca abierta y ojos desorbitados que solemos interpretar como la cara de un monstruo. «Lo último que ve la Gorgona es el rostro de Perseo», observó. «Quizá la Gorgona tiene cara de horror porque es la cara de horror que se dirige hacia alguien que te está matando.» No es la cara del monstruo: es la cara de la víctima.
¿Pensamiento crítico o pensamiento criticón?
Desde ahí, Carrasco-Conde amplió el foco hasta convertir el mito en una pregunta filosófica de alcance mucho mayor. Si Atenea, la diosa del Logos y la sabiduría, porta la cabeza de la Gorgona en su escudo (y si, como propone Bárbara Walker, ambas formaron parte de una misma divinidad pre-olímpica), entonces la propia filosofía produce monstruos que originalmente no lo son. «Muchas veces la filosofía ha tenido un pensamiento criticón, no crítico», distinguió. «Lo primero que tienes que ver es qué estás poniendo tú en esa escena.»
Para ilustrarlo recuperó un enigma de Heráclito: «Los que vimos, los quitamos; los que no vimos, los llevamos.» La respuesta, explicó, son esos prejuicios que no detectamos precisamente porque ni siquiera sabemos que los llevamos encima. La tarea filosófica no consiste en criticar lo que está fuera, sino en localizar esos prejuicios propios, esos relatos que hemos incorporado sin someterlos a examen.
Escuchar el grito de la Gorgona
Uno de los hilos más reveladores de la tarde fue la reivindicación de la escucha frente a la tradición filosófica de la visión. Carrasco-Conde revisitó el poema de Parménides, el Heráclito que define al bárbaro no como el que no habla griego sino como «el que no quiere entenderlo», y la propia Casandra, cuyo «golondrinar», lejos de ser el balbuceo de una loca, es, según las fuentes antiguas, la voz de quienes han sido ultrajadas. «No es un grito que te quiere espantar», dijo sobre el grito de la Gorgona, «es un grito de que se está haciendo algo. Y no hemos querido escucharlo.»
Esa escucha tiene, para la filósofa, una dimensión material que la filosofía ha desatendido durante siglos. «El cuerpo de la Gorgona tiene que ver con recuperar la dimensión material, el cuerpo que es masacrado, el cuerpo que es ultrajado, el cuerpo que no es enterrado», afirmó. Carrasco-Conde conectó esa idea con las familias que buscan los restos de sus seres queridos en fosas comunes, con el documental Nostalgia de la luz de Patricio Guzmán o con la instalación Vaporización de Teresa Margolles, en la que los visitantes respiran, sin saberlo, el vapor del agua con la que se lavaron los cuerpos de víctimas de violencia en Ciudad de México. «Espirar tiene que ver con respiración. Cuando pasas por esa sala, les vuelves a dar vida», explicó.
El nacimiento de la filosofía no fue mirar al cielo
Carrasco-Conde dedicó un tramo especialmente estimulante a desmontar otro de los grandes relatos heredados, el del nacimiento de la filosofía como acto de contemplación maravillada del cosmos. «Hemos creído a pies juntillas que la historia de la filosofía comienza en el siglo VI, en las costas de Jonia, en la que cuatro varones aguerridos un día se levantan de la cama y miran al cielo estrellado.» El problema, señaló, es que si uno acude al contexto histórico, esas polis estaban en territorio persa y vivían en guerra permanente. «Si ustedes escuchan que hay una batalla ahí fuera, ¿se dedican a mirar al cielo estrellado o buscan la salida de emergencia?», preguntó. Tales de Mileto, recordó, intentó articular una alianza entre las polis de Jonia contra la invasión persa. La filosofía no nació mirando al cielo, sino enfrentando las miserias y las complejidades de la tierra.
Lo siniestro: el próximo libro
Hacia el final de la sesión, Carrasco-Conde avanzó el tema de su próximo libro, una relectura del concepto de lo siniestro que invierte la célebre formulación de Freud. Para el psicoanalista vienés, lo siniestro es lo familiar que deviene extraño. Carrasco-Conde propone exactamente lo contrario, de modo que lo siniestro pasa a ser «lo extraño y dañino que se naturaliza y se familiariza. Y cuando tomas conciencia de eso, entonces eso es muy siniestro.» Con esa inversión, la categoría deja de ser puramente estética para convertirse en política, en una herramienta para detectar todo aquello que hemos normalizado sin advertir que nos hacía daño.
La filosofía como sombra
Elena Jiménez cerró el diálogo preguntando por lo que aporta la filosofía frente al horror. La respuesta de Carrasco-Conde condensó en pocas frases el espíritu de toda la sesión. «Se dice que la filosofía tiene que ver con dar luz. Yo tengo otra teoría. La filosofía tiene que ver con dar sombra. ¿Cómo se consigue perspectiva? Dando sombra. ¿Cómo midió Tales las pirámides? Con la sombra. Allí donde hay muchísima luz no hay perspectiva. Asombrar es acercar a la sombra.»
Lecturas del presente concluye el jueves 30 de abril con Francisco Vázquez García, catedrático de Filosofía de la Universidad de Cádiz, a las 19.30 h en la sede de la Fundación Cajasol en Córdoba (Ronda de los Tejares, 32). Entrada libre hasta completar aforo.
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