3er lunes, 18 de mayo de 2026

La trampa del crédito fácil.

El sobreendeudamiento se ha convertido en una amenaza global. Según el informe Consumer Finance Risk Monitor 2026 (OCDE), el 63% de los países lo considera uno de los tres principales riesgos de los consumidores.

En estos países, con los productos y servicios más caros y el crédito más fácil de obtener, el incremento del endeudamiento está asegurado. La facilidad es tal que incluso se puede acceder desde el propio móvil a la financiación. La peor consecuencia de todo esto es que se está recurriendo al préstamo para pagar gastos corrientes, lo que encadena cuotas y recargos.

Financiar gastos corrientes, como la luz, alquiler, cesta de la compra… con préstamos (como una tarjeta de crédito con pago aplazado) es una estrategia arriesgada que suele indicar problemas de liquidez. Es una huida hacia adelante que tiene como consecuencia el aumento del sobreendeudamiento si no se gestiona con un plan de pagos claro. Aunque útil puntualmente para cubrir desfases temporales, no es recomendable.

Los gastos corrientes del mes se deben atender con los ingresos corrientes del mes. Por eso debo priorizar siempre el uso de ahorros o líneas de crédito a corto plazo frente a préstamos personales a mayor plazo que son más costosos y que comprometerán mis ingresos futuros.

El informe advierte de los BNPL (Buy Now Pay Later: compra ahora paga después) y créditos digitales: se presentan como “cómodos”, “rápidos” y “sin coste alguno”, dando la ilusión de que no es un préstamo; pero sí lo es. Incluso pueden esconder costes y recargos, además de saltarse evaluaciones sólidas de solvencia.

Estas estrategias de facilidades me pueden llevar a un consumismo sin control, al percibir que consigo cosas sin ninguna insatisfacción, pues no hago desembolso alguno de dinero, de momento.

Señales de alerta

Cómo identificar una “trampa” de deuda:

  • Pagos a plazos de varias compras pequeñas que, sumadas, se comen mi nómina.
  • Múltiples aplicaciones de crédito, cada una con su cuota, sin tener una visión global.
  • Intereses y comisiones que no miré (debo revisar siempre la TAE).

Además, las altas tasas de interés y comisiones ocultas pueden hacer que un préstamo pequeño se convierta en un problema grande.

Medidas que puedo tomar

  • Pensar en la deuda como una herramienta para necesidades reales, no como un modo de financiar el día a día.
  • Antes de aceptar un crédito, debo calcular cuánto pagaré realmente (TAE) y si puedo pagar la cuota mensual.
  • Evitar tener varios préstamos simultáneamente.
  • Si una oferta parece demasiado fácil o rápida, probablemente esconde condiciones duras.

Ejemplo práctico:
Ana acepta “paga en 3 cómodos plazos” el móvil, “en 4 plazos” la ropa de temporada, y “en 6 plazos” un viaje: tres cuotas simultáneas la empezaron a ahogar. Tomó medidas: hizo un inventario de deudas, canceló gastos prescindibles y habló con el banco para reordenar las deudas a tiempo y evitó el impago.

La cuestión a plantearme no es “puedo comprarlo”, sino “puedo pagarlo sin estrés durante meses”.