El Borges más íntimo conquista la Fundación Cajasol en Córdoba
marzo 1, 2026 | Cultura, LiteraturaLa escritora e investigadora Claudia Capel inauguró el X Ciclo Encuentros Culturales en la Fundación Cajasol en Córdoba con la conferencia Borges y el amor. Desde Leonor hasta María, un viaje apasionante por el mapa sentimental de Jorge Luis Borges que congregó a un nutrido auditorio en la sede de Ronda de los Tejares.
La sesión, enmarcada en la conmemoración del 40.º aniversario del fallecimiento del autor argentino (1986-2026), arrancó con la presentación a cargo de Federico Castro, que trazó una semblanza de Capel definiéndola como «escritora, investigadora y alquimista, generadora de conocimiento, venero de sensibilidad y de poesía». Castro subrayó la dificultad de condensar en una miniatura a una mujer cuyo calificativo más certero es «enorme»: enorme en su creatividad, enorme como poeta y como transmisora de su pasión por las letras.
Capel propuso desde el primer momento despojar a Borges de las etiquetas que la crítica ha ido acumulando sobre él para descubrir al hombre «extremadamente sensible, tímido, tierno y enamorado de la literatura» que habitaba tras los laberintos y los espejos. Con el apoyo de imágenes, documentos y fragmentos audiovisuales —entre ellos un extracto de la célebre entrevista de Joaquín Soler Serrano en el programa A fondo—, la autora desgranó los afectos que marcaron cada etapa de la vida y la obra del genio argentino.
El recorrido se detuvo en seis nombres fundamentales. El primero, el de Leonor Acevedo de Borges, la madre que durante décadas leyó para su marido ciego y, después, para su hijo. Una mujer que aprendió inglés y francés, se dedicó a la traducción y acompañó al escritor en sus viajes y conferencias hasta que la edad se lo impidió. Capel recordó el poema El remordimiento, compuesto por Borges días después de la muerte de Leonor, y aclaró su verdadero sentido: el lamento de no haber sido más feliz para que ella lo viera dichoso.
La conferencia viajó después a la Sevilla de 1919, donde la familia Borges se instaló en el Hotel Cecil y el joven autor conectó con el movimiento ultraísta a través de la revista Grecia. Capel destacó la huella imborrable que supuso para Borges ver publicado por primera vez un poema —Himno del Mar, dedicado a Adriano del Valle— el 31 de diciembre de aquel año, una fecha que el argentino jamás olvidaría. La ponente desveló, además, que la amistad entre ambos nació del enamoramiento platónico de Adriano por Norah Borges, la hermana pintora cuyas obras se conservan en el Museo Reina Sofía de Madrid y el MoMA de Nueva York.
De regreso a Buenos Aires, Borges conoció a las hermanas Lange, de ascendencia noruega, cuya huella recorre toda su producción literaria. Capel explicó cómo el rechazo de Nora Lange —enamorada del poeta Oliverio Girondo— y posteriormente el de su hermana Haydée sumieron al autor en lo que él mismo denominó «nueve años de continua desdicha». La investigadora reveló un detalle revelador: la animadversión que Borges profesaba hacia Pablo Neruda y Federico García Lorca no obedecía a razones literarias ni políticas, sino a que ambos aparecían como amigos de Girondo, su rival sentimental.
La relación con Estela Canto ocupó otro capítulo significativo de la velada. Capel narró la amistad de unos seis años que dio como fruto la dedicatoria del cuento El Aleph, aunque el vínculo se deterioró cuando, en 1985, Canto subastó el manuscrito original sin conocimiento del maestro argentino. Borges, que se encontraba entonces en España presentando Los conjurados, entregó al diario El País un poema inédito compuesto tras conocer la noticia.
El breve y fallido matrimonio con Elsa Astete en 1967 —apenas tres años que terminaron con un lacónico «hasta luego»— dio paso al tramo final y más luminoso: los quince años junto a María Kodama. Capel leyó la dedicatoria del libro Historia de la noche (1977) y el conmovedor epílogo que Kodama redactó para Atlas tras la muerte de Borges, un texto que conmovió al auditorio. La conferenciante invitó a fijarse en el reverso de la tumba del escritor en Ginebra, donde figuran los nombres de Ulrika y Javier Otárola, personajes del cuento que Borges dedicó a Kodama: un código íntimo que, según Capel, la mayoría de visitantes pasa por alto.
La autora dedicó también un espacio a la conexión entre Borges y Córdoba. La familia visitó la ciudad en 1920 y acudió a la casa-estudio de Julio Romero de Torres, una experiencia que dejó una huella profunda en ambos hermanos. Capel mostró una pintura de Norah Borges titulada Córdoba en el recuerdo (1928) como testimonio del cariño que los dos sentían por la capital cordobesa.
El acto concluyó con un anuncio que despertó el entusiasmo de los asistentes: la celebración de un homenaje a Borges por su 40.º aniversario en la Fundación Cajasol, que incluirá conferencias y un club de lectura abierto en torno a La busca de Averroes y El Aleph, dos relatos con raíces cordobesas. Capel, que imparte los talleres Ars Poética en la sede cordobesa cada otoño y primavera, anunció también la reanudación de estos encuentros literarios a partir de marzo.
El X Ciclo Encuentros Culturales, coordinado por Manuel Concha y Carmen Escorza, proseguirá su programación con cuatro citas más que abordarán la figura de Julio Romero de Torres, el arte de Modigliani y Lagar, y los avances en trasplante cardíaco, completando un programa que aúna humanidades y ciencia en Ronda de los Tejares.
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