La Fundación Cajasol presenta en mayo un nuevo ciclo de Cine Club Vida que pone el foco en una de las realidades más urgentes de nuestro tiempo: la situación de los niños, niñas y adolescentes que se ven forzados a desplazarse por conflictos armados, crisis climáticas o pobreza extrema. Bajo el título «Migraciones e infancia. Refugiados en el cine», y con la colaboración de Entreculturas , la propuesta reúne tres películas contemporáneas que abordan el derecho a la educación, la solidaridad ciudadana y la dignidad de las personas migrantes.

Las proyecciones tendrán lugar los domingos 10, 17 y 24 de mayo, a las 12.00 horas en el Teatro Cajasol Sevilla (entrada por calle Chicarreros), con entrada libre hasta completar aforo.

«No me resigno a que, cuando muera, siga el mundo como si no hubiera vivido». Esta frase del Padre Pedro Arrupe SJ (1907-1991) sirve como inspiración al ciclo, que se enmarca en el trabajo que Entreculturas desarrolla desde 1960 a través de la obra educativa Fe y Alegría en defensa del derecho a la educación de calidad en contextos de emergencia. Con un mundo en el que más de 110 millones de personas se han visto forzadas a desplazarse —de las cuales casi el 40% son menores—, el acceso a la escuela se convierte en un pilar fundamental: no sólo como espacio de aprendizaje, sino como entorno seguro que fortalece la resiliencia y reduce la exposición a múltiples formas de violencia.

El ciclo arranca el domingo 10 de mayo con «El Havre» (Le Havre, 2011), dirigida por el cineasta finlandés Aki Kaurismäki . Protagonizada por André Wilms , Kati Outinen y Blondin Miguel , la película narra la historia de Marcel Marx, un antiguo escritor reconvertido en limpiabotas que vive en la ciudad portuaria de Le Havre junto a su esposa Arletty. Su vida modesta y tranquila cambia cuando conoce a Idrissa, un niño inmigrante africano que ha llegado ilegalmente a Francia oculto en un contenedor. Marcel decide ayudarlo a esconderse y evitar su deportación, mientras los vecinos del barrio comienzan a implicarse de manera discreta, creando una red de apoyo frente a la injusticia y la indiferencia institucional. Con su característico estilo austero y minimalista, Kaurismäki construye una reflexión ética sobre la acogida, la legalidad y la solidaridad ciudadana que evita el sensacionalismo para centrarse en los pequeños gestos de ayuda.

El domingo 17 de mayo llega «Profesor Lazhar» (Monsieur Lazhar, 2011), del director canadiense Philippe Falardeau . Protagonizada por Mohamed Fellad y Sophie Nélisse , la cinta se sitúa en una escuela primaria de Montreal que intenta recomponerse tras la repentina muerte de una profesora. En este contexto llega Bachir Lazhar, un migrante argelino que asume la tutoría de la clase y, a través de métodos poco convencionales, acompaña al alumnado en su proceso de duelo mientras él mismo carga con una experiencia personal marcada por la pérdida y el desarraigo. Nominada al Oscar a la Mejor película de habla no inglesa, esta obra profundamente humana invita a repensar el papel de la escuela como espacio de cuidado, escucha y reparación emocional, y visibiliza la experiencia migrante desde la resiliencia y la búsqueda de un lugar en el mundo.

El ciclo concluye el domingo 24 de mayo con «Cafarnaúm» (Capharnaüm, 2018), de la directora libanesa Nadine Labaki . Protagonizada por Zain Al Rafeea , un niño refugiado en la vida real, la película cuenta la historia de Zain, un menor de unos trece años que cumple condena por apuñalamiento y decide denunciar a sus padres por haberlo traído al mundo. Desde la cárcel, expresa ante el juez su deseo de que no tengan más hijos, incapaces de procurarles una vida digna. Rodada en las calles de Beirut, la cinta es un puñetazo de realidad que denuncia el total desamparo de cierta infancia: inmigración ilegal, trata de personas, explotación infantil, ausencia de escolarización y matrimonios forzados. Premio del Jurado en el Festival de Cannes , «Cafarnaúm» es una obra cruda y hermosa a partes iguales que solivianta nuestra comodidad occidental y nos interpela sobre lo afortunados que somos por el lugar en el que hemos nacido.

Las tres películas comparten un eje transversal: el derecho a la educación como herramienta de transformación social y la necesidad de promover una ciudadanía global crítica y comprometida. Momentos de solidaridad de la gente común, personas que cargan con su propio pasado y lo transforman en ayuda a los demás, y la escuela como refugio frente a un mundo hostil.

Con este ciclo, Cine Club Vida continúa su compromiso con un cine que trasciende el entretenimiento para convertirse en espacio de reflexión y conciencia social. Una programación que consolida al Teatro Cajasol Sevilla como referencia para la cultura cinematográfica en Sevilla .