Cookies: Las «migas de pan» que voy dejando 

Oigo a menudo hablar de las cookies, pero ¿sé realmente lo qué son? Pues para entenderlo fácilmente, son como pequeñas notas o «memorias» que los sitios web guardan en mi navegador para recordarles quién soy y cuáles son mis preferencias.

Estas «migas de pan» digitales registran qué productos miro, qué busco y cuánto tiempo paso en cada página. Con esta información, las empresas crean un perfil detallado de mis intereses.

Con esta información podrán mostrarme publicidad personalizada en todos los espacios que visite, allá donde vaya. Incluso, gracias a la inteligencia artificial, pueden seguirme; aunque cambie de dispositivo.

¿Qué son las Cookies?

Las cookies son, en esencia, pequeños archivos de texto que los sitios web guardan en mi navegador. Funcionan como una «memoria» que permite al sitio al que he accedido reconocerme en visitas posteriores.

Sin embargo, no todas son iguales, veamos qué tipos hay:

  1. ¿De quién son?
  • Cookies propias: Son aquellas que envía directamente el dueño de la página web que estoy visitando desde su propio dominio.
  • Cookies de terceros: Son las que envía una empresa distinta al dueño de la web, como por ejemplo un servicio de publicidad o una red social, para gestionar los datos obtenidos.
  1. ¿Cuánto tiempo duran?
  • Cookies de sesión: Están diseñadas para recoger datos solo mientras estoy navegando por la página y desaparecen cuando cierro la sesión.
  • Cookies persistentes: Éstas se quedan guardadas en mi equipo durante un tiempo definido por el responsable (que puede ser desde unos minutos hasta varios años), permitiendo que la web acceda a esos datos cada vez que vuelva a entrar.
  1. ¿Para qué sirven?
  • Cookies técnicas: Son las más básicas y necesarias para que la web funcione correctamente, permitiendo cosas como controlar el tráfico, identificar mi sesión de usuario o completar un proceso de compra.
  • Cookies de preferencias o personalización: Sirven para recordar mis opciones, como el idioma en el que quiero ver la página o la región desde la que me conecto, para que mi experiencia sea distinta a la de otros usuarios.
  • Cookies de análisis o medición: Se utilizan para medir cuánta gente entra en la web y qué partes usan más, con el objetivo de introducir mejoras basadas en estadísticas de uso.
  • Cookies de publicidad comportamental: Son las que observan mis hábitos de navegación de forma continua para crear un perfil sobre mis gustos y mostrarme anuncios personalizados que me resulten interesantes.

Rastreo

Simplificando el proceso, para que se entienda fácilmente, el rastreo sigue estos pasos:

  1. Visita y almacenamiento:

Al entrar en una web, en mi navegador se guarda la cookie de ese sitio.

  1. Recopilación:

Registra qué miro, qué busco, qué añado al carrito y cuánto tiempo paso en cada sección.

  1. Activación cruzada:

Al ir a otras páginas que usan los mismos servicios de publicidad (como Google o Facebook), esas cookies se activan y comparten lo que saben de mí.

  1. Perfilado:

Con toda esa información, se crea un perfil detallado de mis intereses (por ejemplo, si me gustan los animales o las bicicletas).

  1. Publicidad dirigida:

Los anunciantes usan ese perfil para perseguirme con anuncios personalizados en cualquier lugar de la red por donde pase.

Conviene entender cómo me veo influenciado por estos rastreadores antes de tomar decisiones financieras o de cualquier tipo en entornos digitales.

Aunque no suelen guardar datos sensibles como el DNI, las cookies sí rastrean mi dirección IP para geolocalización y mis hábitos de búsqueda. Así me aparecerá publicidad y mensajes, sobre todo, de empresas y negocios próximos a mi ubicación física.