En Internet ¿elijo yo o eligen por mí?

En Los Lunes Financieros una de sus máximas es que todas las decisiones que se toman, casi seguro, se transformarán en dinero, generalmente en salidas de dinero. Por ello me insisten en que las decisiones que tome deben ser libres e informadas para que no me causen un quebranto.

Vayamos al tema de este mes.

Seguro que te ha pasado, igual que a mí: entro en una web y, de repente, botones de colores y ventanas emergentes me bombardean para que haga clic donde sus creadores quieren. Estas páginas están diseñadas para guiarnos por su entramado, con el objeto de influir en mi comportamiento, haciéndome creer que soy yo quien tengo el control.

Los elementos visuales, como botones grandes y colores llamativos, actúan como guías silenciosas que me invitan a hacer clic donde le interesa a la empresa, mientras que las animaciones o ventanas emergentes pueden distraerme de mi objetivo inicial, aquél que me hizo entrar en esa web. Incluso el orden en que me presentan las opciones está pensado para condicionar mi elección.

Un ejemplo claro es la gestión de las cookies, aquí quería llegar. Éstas se pueden definir como «migas de pan» digitales que registran qué productos miro, qué busco y cuánto tiempo paso en una página y se crean mi perfil.

Las empresas suelen diseñar procesos que facilitan enormemente el «Aceptar todo» de las cookies, haciendo mi visita mucho más rápida que si me pongo a configurar mis preferencias.

¿Por qué me tienta el botón de «Aceptar»?

Principalmente por comodidad y rapidez: el sitio web carga antes, recuerda mi idioma, me mantiene los artículos en el carrito y no me obliga a iniciar sesión constantemente.

¿Cuál es el riesgo real?

Al aceptar sin mirar, permito un seguimiento masivo de mis clics, ubicación y tiempo de permanencia. Estos datos se comparten o venden a terceros, creando perfiles de los que no soy totalmente conscientes y haciéndome vulnerables si navego en redes inseguras.

Cómo defenderme

La clave es encontrar un equilibrio entre privacidad y comodidad. Se recomienda usar siempre la opción de «Configurar» o «Personalizar» para rechazar las cookies de publicidad y mantener solo las técnicas, que son las necesarias para que la web funcione y me facilitan la navegación por ese sitio web.

Por todo esto, conviene entender cómo influyen las cookies antes de tomar decisiones que puedan afectar a mis finanzas o a mi tiempo. Además, hay que ser consciente de que los perfiles de los cibernautas están muy valorados, por empresas legales que quieren hacer negocio conmigo, con continuas llamadas telefónicas o envío de publicidad, o peor, por ciberdelincuentes que quieren estafarme.

En las próximas entregas profundizaremos en el tema de las cookies