Los Síntomas

 En la entrega anterior, se habló de la importancia de la Salud Financiera y cómo está ligada a nuestro bienestar físico y mental. Hoy, se va más allá: ¿cómo podemos saber si nuestra salud financiera no está en su mejor momento?

Como en una enfermedad, hay ciertas señales o «síntomas» que me alertan de que algo no va bien con mis finanzas. Seguro que muchos de estos indicadores ya me resultan conocidos.

Aquí van algunas de esas señales de alarma, para que las tenga en cuenta:

  • No llegar a fin de mes: Este es quizás el síntoma más claro, es como cuando tengo fiebre, hay alguna infección en mi cuerpo. Si mis ingresos no cubren mis gastos mensuales, es una señal evidente de que algo no anda bien.
  • Llego a fin de mes, pero no logro ahorrar nada: Aunque cubro mis gastos básicos, si gasto todo lo que gano y no me queda nada para ahorrar, tampoco tengo una buena salud financiera. ¡El ahorro es la clave!
  • El crédito de mi tarjeta está siempre al límite o consumido: Si recurro a la tarjeta de crédito constantemente y la tengo casi siempre a tope, podría ser un indicio de compras compulsivas o de que no controlo bien mis gastos.
  • El banco me deniega un préstamo: Si he intentado pedir un nuevo préstamo y me lo han denegado porque ya estoy muy endeudado, es una señal de que tengo demasiadas deudas y me falta planificación. ¡Estoy sobreendeudado!
  • Me llegan recibos devueltos: Esto ocurre cuando no hay suficiente dinero en mi cuenta bancaria para pagar a tiempo los servicios que he contratado. Claramente, indica que no tengo un buen control de mis gastos o cuánto dinero tengo en mi cuenta.

Sin llegar a ser exhaustivos, también hay otros síntomas que pueden no ser tan evidentes

  • Falta de ahorros: No tener un colchón de dinero para imprevistos, como el fondo de emergencia.
  • Uso del crédito para gastos básicos: Depender constantemente de tarjetas de crédito o préstamos para cubrir gastos esenciales como alimentación o transporte. Los gastos corrientes se pagan con los ingresos corrientes.
  • Falta de liquidez: Ya no es que me vengan los recibos devueltos, es retrasarme en el pago de facturas, alquiler o deudas, lo que indica que me falta liquidez.
  • No saber cuánto dinero se tiene: No tener claridad sobre el saldo de la cuenta bancaria o el total de las deudas.
  • Evitar la información financiera: Posponer la consulta de estados de cuenta bancarios o deudas por temor a lo que se pueda encontrar.

Si doy positivo en alguno de estos puntos es que mi salud financiera se está deteriorando y puede ir a más, ¡debo actuar! El primer paso es reconocer el problema. En la siguiente entrega, se dará información sobre un «chequeo» para que pueda evaluar mi propia salud financiera de forma práctica.