El Quinteto Fundación Cajasol, desde dentro: «No se siente como un patrocinio, sino como una ayuda para progresar»
marzo 30, 2026 | MúsicaEl Quinteto Fundación Cajasol nació en 2024 en el seno de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, fruto de la colaboración entre ambas instituciones. Este curso 2025-2026, la formación se ha renovado con dos nuevas incorporaciones: Daisy Noton a la flauta y Ana Magallón a la trompa, que se suman a Alba Lázaro (oboe), Emanuel Rupa (clarinete) y Candela Pérez (fagot). Los cinco protagonizaron el pasado viernes 6 de marzo un concierto en la Fundación Cajasol en Cádiz, dentro del ciclo Tramos de Cuaresma, con obras de Carl Nielsen, Jacques Ibert y Franz Danzi.
Antes de subir al escenario, nos sentamos con ellos para conocer la historia que hay detrás del quinteto, su día a día como músicos en formación y lo que significa llevar el nombre de la Fundación Cajasol por los escenarios.
Un quinteto que se reinventa cada curso
Emanuel Rupa, clarinetista y uno de los integrantes desde el primer curso, explica que la agrupación forma parte de la actividad formativa de la Escuela Reina Sofía. «Tenemos la asignatura de Música de Cámara y, junto a los profesores, elegimos formar parte de este quinteto», señala. El funcionamiento, reconoce, es «un poco peculiar», ya que los integrantes no comparten necesariamente el mismo curso académico. «Vamos a ir saliendo o terminando en la Escuela en tiempos diferentes, así que el Quinteto Cajasol siempre va a ir evolucionando y adoptando a nuevos integrantes», apunta.
Alba Lázaro, oboísta, recuerda que ya conocía a Emanuel antes de coincidir en la formación. «El primer año, en nuestro quinteto ya como Quinteto Cajasol, estábamos Emanuel, Candela y yo. Este curso tenemos dos nuevas incorporaciones, Daisy y Ana, y así nos hemos ido conociendo», relata.
Para Candela Pérez, fagotista sevillana, llevar el nombre de la Fundación Cajasol tiene un significado especialmente personal. «Soy andaluza, soy de Sevilla, y representar a mi tierra es algo muy importante para mí», afirma. Lejos de percibir la colaboración como un simple respaldo institucional, la describe como un vínculo genuino. «No se siente como un patrocinio, sino como una ayuda para progresar y avanzar en nuestra formación, para conectar con mi tierra y que personas de mi entorno puedan escuchar lo que hacemos en la Escuela Reina Sofía», sostiene.
Complicidad sobre el escenario
Ana Magallón, trompista, destaca la naturalidad con la que el grupo prepara sus actuaciones. «Nosotros cinco tenemos bastante complicidad a la hora de ensayar. Nuestras ideas son bastante complementarias, así que siempre resulta un trabajo fácil», asegura. El concierto en Cádiz incluyó el Quinteto de viento op. 43 de Carl Nielsen, las 3 Piezas breves para quinteto de viento de Jacques Ibert y el Quinteto de viento en si bemol mayor op. 56 núm. 1 de Franz Danzi, un programa que recorre tres sensibilidades y tres épocas distintas de la música de cámara para viento.
Los cinco integrantes coinciden en la importancia de contar con el respaldo de instituciones como la Fundación Cajasol y la Escuela Reina Sofía en una etapa tan temprana de sus carreras. Alba Lázaro lo resume con claridad: «Contar con esta ayuda a una edad tan temprana y durante nuestra formación es muy importante». Ana Magallón añade que el respaldo les permite «rodar más el repertorio y hacer más conciertos», y avanza que el quinteto actuará de nuevo en la sede de la Fundación Cajasol en Sevilla el próximo mes de mayo.
Candela Pérez, por su parte, lanza una reflexión que trasciende lo personal: «Nos estamos encontrando con una situación en la que cada vez hay menos gente joven que va a escuchar conciertos. Nuestra labor es promover la música a estas edades para que en un futuro tengamos público».
Si tuvierais que elegir una sola obra…
Al preguntarles por una pieza capaz de convencer a cualquiera de que la música de cámara merece la pena, cada uno tira del hilo de sus propias pasiones. Ana Magallón se queda con el Quinteto de viento op. 43 de Nielsen, la obra que abrió precisamente el programa de la velada gaditana. Emanuel Rupa elige Mládí («Juventud»), el célebre sexteto de viento que Leoš Janáček compuso en 1924 como evocación de sus años de estudiante en Brno. Alba Lázaro apuesta por la Kleine Kammermusik op. 24 núm. 2, el quinteto de viento con el que Paul Hindemith exploró en 1922 nuevos territorios expresivos para la formación. Candela Pérez se decanta por Aires Tropicales, de Paquito D’Rivera, una obra que fusiona el virtuosismo del viento con ritmos cubanos, venezolanos y jazz. Y Daisy Noton cierra con Summer Music, de Samuel Barber, una de las composiciones fundamentales del repertorio de quinteto de viento. Cinco respuestas distintas que reflejan la amplitud de miras de una generación de intérpretes que se mueve con soltura entre lo clásico y lo contemporáneo.
El Quinteto Fundación Cajasol es, en definitiva, un proyecto vivo, en permanente renovación, que encarna el compromiso de la Fundación Cajasol con el talento joven y la excelencia musical. Un nombre que, curso tras curso, se escribe con notas nuevas.
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