«Estos pasan y yo seguiré.» Con esa frase resumió Felipe González el título que la duquesa de Alba, con la ironía que la caracterizaba, habría puesto al encuentro que ha reunido hoy, en el Teatro Cajasol Sevilla, al expresidente del Gobierno y al presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, con la moderación de la periodista Susanna Griso, en la sesión inaugural del ciclo de conferencias dedicado al centenario de su nacimiento.

Al acto asistieron, entre otras personalidades, Antonio Pulido, presidente de la Fundación Cajasol, y tres hijos de la duquesa: Cayetano Martínez de Irujo, IV duque de Arjona, que promueve este año de homenaje a su madre; Eugenia Martínez de Irujo; y Fernando Martínez de Irujo.

En sus palabras de bienvenida, Antonio Pulido subrayó la dimensión histórica de la figura homenajeada: «Cayetana Fitz-James Stuart no fue sólo la heredera de una de las casas nobiliarias más antiguas de Europa; fue, sobre todo, un símbolo de modernidad, de apertura y de compromiso con la cultura en un país que avanzaba hacia su propia transformación.» El presidente de la Fundación destacó también los valores que conectan a la institución con la trayectoria de la duquesa: «Su visión generosa y moderna coincide plenamente con la misión que inspira a la Fundación Cajasol: proteger, difundir y fortalecer la riqueza cultural que nos define como comunidad.» Pulido cerró su intervención con un reconocimiento a Cayetano Martínez de Irujo: «Se ha convertido en el custodio más fiel de la memoria de la duquesa de Alba. En cada gesto se adivina al hijo que honra, al heredero que devuelve, con respeto y cariño, todo lo recibido.»

Fue el propio Cayetano quien abrió el coloquio recordando a su madre como «la mujer más emblemática y completa que para mí ha tenido España, Andalucía y Sevilla en el siglo XX y principios del XXI», y agradeciendo que la convocatoria hubiera reunido en la sede de la Fundación Cajasol a algunas de las personalidades más relevantes de la vida pública española.

Felipe González ofreció el retrato más íntimo de la tarde. El expresidente, que trató a la duquesa durante décadas, la definió como «una mujer libre y con un sentido de la libertad absolutamente irrestricto, pero que era responsable y respetuosa», y añadió que poseía una cualidad que, en su opinión, no tiene fácil traducción fuera del inglés: era «compasiva, capaz de padecer con la gente que padecía.» González evocó largas conversaciones en los palacios de la Casa de Alba sobre política internacional y asuntos de Estado, y recordó con humor una jornada a caballo por Doñana en la que Cayetana le confesó que nunca había visto jabalíes en el campo. «Era gratísimo hablar con ella», resumió.

Sobre su dimensión política, fue claro: «Le gustaba la política de verdad, la política que le miraba la cara a la gente.» Y la situó en el mapa ideológico de su tiempo con precisión: «era bastante progre para lo que se llevaba en España», alguien que «defendía libertades y valores cuando no había libertades en España» y ante quien nadie se atrevía a plantar cara.

Juan Manuel Moreno puso el acento en la relación de Cayetana con Andalucía. «Ejercía de sevillana y andaluza con una enorme naturalidad, que hizo que se ganara la simpatía, el cariño, el afecto de prácticamente toda Sevilla y de toda Andalucía», afirmó el presidente autonómico, quien destacó su faceta de mecenas: «Hoy podemos disfrutar de un patrimonio cultural muy importante porque ha habido la capacidad de mantenerlo, que no es una cosa fácil», señaló, añadiendo que Cayetana ayudó a muchos artistas jóvenes y noveles, estuvo muy vinculada al mundo de la discapacidad y mantuvo un compromiso especial con el mundo cofrade y la Semana Santa.

Moreno subrayó asimismo su generosidad discreta: «Era muy generosa. Ayudó a muchas familias humildes en Sevilla cuando había problemas, y no lo contaba.» Y compartió el testimonio de una persona que, en un momento de dificultad económica, recibió ayuda de la duquesa después de escribirle una carta; una ayuda prestada en privado, sin publicidad de ningún tipo. Para el presidente andaluz, su actitud la convirtió en «una referencia para muchas mujeres»: fue «innovadora, moderna, dueña de su vida» en una época que no facilitaba esas posiciones, y lo hizo «con mucha personalidad, mucho arrojo, mucha determinación.»

El ciclo Centenario del nacimiento de Cayetana de Alba, organizado por la Fundación Cajasol en colaboración con la Fundación Casa de Alba, se extenderá hasta mayo de 2026 con nuevas sesiones en la sede sevillana de la institución. La entrada es libre hasta completar aforo.