La Fundación Cajasol tiene el placer de presentar la exposición ‘Tras los pasos del Faraón’ en su sede de Cádiz, en la Casa Pemán, tras un notable éxito en su paso por Sevilla para arrancar el año 2018. La muestra ha sido inaugurada este lunes 16 de abril, y podrá visitarse hasta el 12 de mayo, en horario de 11:00 a 14:00 horas, y de 17.00 a 20.00 horas, de lunes a sábado, con entrada libre hasta completar aforo. En ella la Dra. Myriam Seco, una de las arqueólogas de mayor prestigio y reconocimiento en España y en el ámbito internacional, presenta un recorrido fotográfico a través de los principales descubrimientos que se han realizado durante esta década en el llamado Templo de Millones de Años construido en honor de Tutmosis III y su tumba en el famoso Valle de los Reyes, mostrando una serie de materiales arqueológicos de gran interés y belleza.

Tutmosis III fue un faraón de la dinastía XVIII que logró crear un imperio que iba desde Siria central hasta el norte de Sudán en el siglo XV a.C. Su obra política, en la que mezcló hábilmente guerra y diplomacia, perduraría durante siglos y su figura sería ampliamente recordada en tiempos posteriores. Más allá del trono, este rey fue muy aficionado a la flora y la fauna, según demuestran relieves de sus templos y pinturas en las tumbas de algunos de sus funcionarios, militares y sacerdotes. Se conservan vestigios de sus obras arquitectónicas en diversas partes de Egipto, si bien las más representativas están en el actual territorio de Luxor. Especialmente significativos son su legado en Karnak, su templo de Millones de Años y su hermosa tumba en el Valle de los Reyes. A partir del gobierno de Tutmosis III, Egipto viviría un extraordinario período de esplendor que se prolongaría, con algunos altibajos, a lo largo de tres siglos. Los monumentos conservados de los reyes y la belleza de las tumbas de sus funcionarios son buena muestra de ello.

El templo de Millones de Años de Tutmosis III era un gran complejo arquitectónico destinado a mantener vivo el recuerdo del difunto faraón. Constituía una unidad económica en la que había sacerdotes, personal administrativo y artesanos destinados al mantenimiento de las estructuras. En la ribera oeste de Luxor pueden contemplarse diversos templos de esta clase, entre los que sobresalen los de Hatshepsut, Amenofis III, Ramsés II y Ramsés III.

Fue construido en el límite de la tierra fértil con el pie de la montaña, en una zona rocosa conocida como el Assasif. De igual manera que el de Hatshepsut, fue diseñado a partir de terrazas comunicadas a través de una rampa. Aquella monumental estructura mantenía los cánones egipcios del eje este-oeste, siguiendo el ciclo solar. Sus partes esenciales eran: un gran pilono, dos patios, un pórtico, un peristilo, una sala hipóstila y la zona del santuario. A estos elementos hay que añadir: una capilla de Hathor, viviendas para sacerdotes y un edificio administrativo en el sur, así como un sector de talleres y almacenes en el norte. Todo el recinto estaba protegido por un imponente muro de adobe.

La rampa de acceso a la terraza superior presentaba una interesante particularidad: estaba flanqueada por cuatro alcorques a cada lado que fueron usados para plantar perseas, árboles relacionados con la divinidad solar. Las labores arqueológicas han permitido recuperar miles de fragmentos de arenisca y caliza. La mayoría de ellos conservan, parcialmente, relieves e inscripciones que están siendo investigados y están aportando nueva información sobre una de las fases más fascinantes de la historia de Egipto. También han sido encontrados trozos de estatuas y de estelas, algunas de ellas vinculadas a conocidos personajes que sirvieron al rey con lealtad.

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