Antonio Herrera Abrio, La Moni de Huelva, ya vela desde su barrio. La escultura que lo inmortaliza, obra de Guillermo Navarro Barba, se alza en la rotonda de la avenida Pío XII, a la entrada de la barriada donde creció, junto a los Institutos de Enseñanza Secundaria Clara Campoamor y Alonso Sánchez, convertida en estandarte de la lucha por la igualdad que el artista onubense abanderó durante toda su vida.

El acto, organizado por la Asociación Cultural Antonio Herrera Abrio La Moni de Huelva, congregó a numerosos vecinos que recibieron la escultura con vivas al homenajeado y a su ciudad. No faltó la música, que corrió a cargo de Manguara y el grupo Andariego, ni los testimonios de quienes compartieron vivencias y anécdotas con el artista. Entre los asistentes se encontraban la hermana de La Moni, Cecilia, y sus sobrinos Raquel y Antonio, en una jornada conducida por el periodista Miguel Doña, que subrayó cómo Guillermo Barba ha sabido captar la dualidad del homenajeado, persona y artista, «su lado humano, solidario».

La idea de erigir un monumento partió de un grupo de amigos. Andrés González El Lepe tomó la iniciativa y, gracias a la colaboración ciudadana y al apoyo del Ayuntamiento de Huelva y de entidades como la Fundación Cajasol, el proyecto se hizo realidad. González, que dedicó un recuerdo a las víctimas del accidente de Adamuz, rememoró la promesa que hizo a La Moni tras su fallecimiento en 2024: «Lo hemos conseguido, muchas gracias Huelva, el esfuerzo ha merecido la pena».

En su intervención, El Lepe calificó la jornada de «día grande para Huelva» y describió la instalación de la escultura como «una causa noble y justa» en la que se rinde tributo a la dignidad. Recordó que Antonio Herrera poseía «la carrera de la vida, la experiencia del mundo que le tocó vivir», y destacó cualidades como «la bondad, pureza, ternura, amor, compromiso social y generosidad» de una persona «cercana y humana, que rebosaba gracia natural» y que siempre puso su arte al servicio de los demás.

Solaria, artista drag onubense, agradeció a La Moni haber contribuido a «allanar los caminos» y reveló que el homenajeado le tendió la mano en sus comienzos: «Me dio vestidos, pelucas… Para iniciar mi carrera». Señaló que la escultura recoge la simbiosis entre la persona y el artista, y celebró ver la plaza llena en su honor.

La delegada de la Fundación Cajasol en Huelva, Matilde Valdivia, expresó que para la institución «es un verdadero placer y privilegio que Antonio esté en su barrio y pueda compartir con la gente todo lo que le dio». Valdivia resaltó la ubicación del monumento, en un entorno de centros educativos, como vehículo para transmitir «valores por la igualdad por la que tanto luchó y que deben conservarse en las personas más jóvenes».

Por su parte, la alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda, rindió homenaje a una ciudad «respetuosa, solidaria y valiente» y reconoció el trabajo de la Asociación Cultural, que junto a entidades, patrocinadores y ciudadanos a título individual logró materializar el tributo a un hombre que «fue profeta en su tierra». Miranda recordó que La Moni ya contaba con la Medalla de Huelva y una calle con su nombre, distinciones que ahora se completan con la escultura: «Está en su barrio, en su ciudad, cada vez que pasemos por aquí nos acordaremos de una de las grandes personas de Huelva».

Juan Camacho, presidente de la Asociación Cultural, contextualizó el origen del proyecto como una iniciativa nacida de la amistad y del cariño de los onubenses hacia la figura de La Moni. El descubrimiento de la obra fue recibido con una gran ovación por parte de todos los presentes.