De Montesilvano a Buenos Aires: el CDS Huelva – Fundación Cajasol conquista la cima del mundo
marzo 13, 2026 | DeporteEl Club Deportivo Sordos de Huelva – Fundación Cajasol ha cerrado una temporada de dimensiones históricas. Subcampeón de Europa tras caer 5-7 ante el ASD Real Futsal italiano en la final de la Deaf Champions League disputada en enero en Montesilvano (Italia) y, apenas mes y medio después, campeón del mundo en Buenos Aires al imponerse por 4-1 al Ashdod Dolphins israelí en la final del primer DIFA World Deaf Futsal Clubs Championship. El equipo dirigido por Antonio Arellano firmó un recorrido arrollador en Argentina: pleno de victorias en la fase de grupos frente a Chile (13-2), Brasil (4-2) y dos selecciones argentinas (11-1 y 8-1), antes de deshacerse del ASAM argentino en cuartos (8-1) y del Asul brasileño en semifinales (6-0).
El título mundial se suma a siete coronas continentales, más de una década de hegemonía nacional y el campeonato Sub-21 conquistado en los Países Bajos el pasado octubre. Un palmarés que convierte al club onubense en la entidad más laureada de la historia del fútbol sala para personas con discapacidad auditiva. Hablamos con José Sandalio Benabat Morano, capitán del equipo, y con Antonio Arellano Bernier, su entrenador, para conocer desde dentro una temporada que ningún aficionado al deporte onubense olvidará.
Hablamos con José Sandalio Benabat Morano, capitán del equipo, y con Antonio Arellano Bernier, su entrenador, para conocer cómo se vivió el torneo desde dentro, qué significado tiene esta nueva final y cuáles son los retos que aguardan a un club que no entiende de límites.
¿Cómo valoráis la experiencia vivida en esta edición de la Deaf Champions League?
José Sandalio Benabat (capitán): «Ha sido una experiencia muy positiva, tanto para mí como para el resto del equipo. Nuestro objetivo era revalidar el título y estuvimos a un paso de conseguirlo. Cada temporada el nivel deportivo crece y la exigencia es máxima. Estamos incorporando jóvenes talentos y eso nos llena de mayor responsabilidad a los veteranos».
Antonio Arellano (entrenador): «Llegar al último día de la competición, a la final, es siempre el principal objetivo. En ese partido decisivo hay dos equipos y son detalles los que determinan el desenlace. Hemos crecido durante la competición con una plantilla muy joven y con gran futuro».
¿Qué ha significado para el equipo disputar una nueva final europea?
Benabat: «Significa que estamos en el camino correcto, que la dirección técnica y, sobre todo, el responsable máximo del club hacen bien las cosas. La plantilla al completo ha estado a la altura de lo que se esperaba de nosotros. Todos hemos dado lo mejor».
Arellano: «Es la consecuencia del enorme trabajo del club rejuveneciendo la plantilla sin perder competitividad ni opciones de seguir ganando títulos».
Más allá del resultado, ¿qué os lleváis de este torneo?
Benabat: «El compañerismo, la fuerza del grupo, la entrega y la lucha en la cancha en buena lid. Y para mí, como capitán, lo más importante: la imagen que dimos. Cuando terminó el último partido, aun rotos por dentro, hicimos el pasillo de honor al equipo italiano cuando fue a recoger su trofeo. Es una muestra de lo que significa este club y este equipo».
Arellano: «Que jugadores jóvenes vayan acumulando nuevas experiencias que los convertirán en mejores deportistas para las futuras competiciones. Eso es un tesoro».
El equipo ha incorporado hasta cuatro jugadores nuevos esta temporada. ¿Cómo se gestiona ese proceso de renovación en plena élite continental?
Arellano: «Esos cuatro fichajes representan un 28,57% de la plantilla. Supone un trabajo intenso de integración, de acoplar a los nuevos tanto en lo deportivo como en la metodología de trabajo, en aspectos de convivencia y en la asunción de nuevos roles. A pesar de todo, hemos conseguido un grupo que ha trabajado como un bloque unido en la búsqueda de un único fin».
Benabat: «A los jóvenes intentamos inculcarles los valores del club y del grupo. Les animamos a competir sin dejarse nada en la mochila y, sobre todo, sin miedos, porque están en el mejor equipo del continente, al que todos quieren ganar. Les decimos que el escudo que llevan en el pecho deben portarlo con orgullo y respeto».
¿Qué papel desempeñan valores como el esfuerzo, la superación y el trabajo colectivo en un grupo como el vuestro?
Benabat: «Son las claves de los innumerables triunfos de este equipo y de este club. Sin trabajo, sin esfuerzo individual y colectivo, es imposible alcanzar la excelencia. La superación la llevamos en nuestro ADN, porque estamos acostumbrados a superar barreras sociales y mentales en nuestro día a día desde hace muchísimo tiempo».
Arellano: «Ya el hecho de ser un equipo de personas con discapacidad habla por sí solo de esos valores. Lo que más destacaría de este grupo es su afán de superación, el fuerte sentimiento de pertenencia al club y la conciencia de que forman parte de la escuadra más laureada de la historia del fútbol sala para sordos, con todo lo que eso conlleva en responsabilidad y ambición».
¿Cómo se vive la comunicación y la compenetración dentro de la pista en un equipo de personas sordas?
Benabat: «Con total normalidad. Es nuestro mundo, nuestra pasión. Son muchos años juntos y además tenemos nuestro propio código de señales para comunicarnos. No hace falta emitir sonidos: una señal, una mirada, un gesto es suficiente para nosotros».
¿Qué retos habéis tenido que afrontar durante esta competición?
Arellano: «Acoplar a los nuevos jugadores al equipo, dotarles de herramientas para superar las adversidades propias de la competición y estudiar cada día al rival del siguiente partido para establecer la estrategia a seguir. Cada encuentro exigía una preparación diferente».
¿Qué mensaje enviaríais a otros jóvenes con discapacidad auditiva que sueñan con competir en el deporte?
Benabat: «Les animaría a descubrir este mundo apasionante. Que den el primer paso, que se acerquen a nosotros y experimenten con chicos que comparten su misma discapacidad auditiva. Estoy seguro de que convivirán con personas que afrontan sus mismos retos cotidianos, sus mismos temores y expectativas. Incluso les ayudará a ver su vida diaria con otro prisma».
Arellano: «El equipo de Huelva es un ejemplo y un espejo para todos los deportistas con discapacidad auditiva. Es el mejor canal para disfrutar de grandes experiencias que les ayudarán en su integración y crecimiento tanto deportivo como personal».
¿Qué supone para ti, como capitán, formar parte de este grupo a nivel personal?
Benabat: «Un gran honor y una responsabilidad por mi veteranía. Me queda muy poco por mi edad de seguir compartiendo con mi ‘familia’, que son todos mis compañeros. Esas horas de concentración, de entrenamiento, de partidos… es nuestra pasión, nuestro mundo, donde nos sentimos realizados no sólo como deportistas, sino como personas. El reconocimiento de la sociedad a nuestro trabajo, los triunfos, nos hacen visibles».
¿Qué papel desempeña la Fundación Cajasol en este proyecto deportivo?
Arellano: «Contar con una organización de tanto prestigio como la Fundación Cajasol es imprescindible para la continuidad y el crecimiento del club. Un equipo de élite, y más de personas con discapacidad, necesita muchos recursos tanto humanos como materiales para poder competir en las mejores condiciones».
¿Qué depara el futuro al CDS Huelva – Fundación Cajasol?
Arellano: «El siguiente objetivo es configurar una plantilla competitiva que pueda acudir al próximo Campeonato del Mundo con opciones de pelear por los primeros puestos».
Benabat: «El reto más importante que tenemos por delante es ir al Mundial de Argentina y conseguirlo con mi club. El futuro me lo plantearé una vez termine esta temporada tan exigente. Creo sinceramente que mi carrera deportiva como jugador está cada día más cerca de acabar por mi edad, pero seguramente quedaré ligado al club, ya que estoy compaginando con la dirección del equipo Sub-21″.
El Club Deportivo Sordos de Huelva – Fundación Cajasol afronta así una nueva etapa con la misma ambición que le ha llevado a conquistar siete títulos europeos, más de una década de hegemonía nacional y el reconocimiento de toda la comunidad del fútbol sala para personas con discapacidad auditiva. Un proyecto que trasciende lo deportivo y que, como subraya su capitán, sirve para hacer visible a un colectivo que demuestra cada temporada que no existen barreras cuando hay talento, trabajo y pasión.
Desde la Fundación Cajasol manifestamos nuestro orgullo por este equipo y reafirmamos el compromiso con un proyecto que encarna los valores del deporte base, la inclusión y la superación personal.
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