El latido de la Navidad: los belenes de la Fundación Cajasol como alma de los Gozos de Diciembre
diciembre 12, 2025 | Gozos de DiciembreLa Navidad regresa a la Fundación Cajasol y, como cada año, lo hace con un protagonista indiscutible: el Belén. Una tradición que trasciende lo decorativo para convertirse en un auténtico fenómeno cultural y social. Este 2025, el belenista Luis Miguel Garduño celebra veinte años construyendo en la sede de Sevilla un universo que ya forma parte de la memoria de miles de familias andaluzas.
Hay un instante, casi imperceptible, en el que comienza la Navidad. No lo marca un encendido de luces ni un villancico en la calle. Sucede cuando se abren las puertas de la Fundación Cajasol y el público, familias enteras, avanza hacia el patio principal de la sede en Sevilla buscando un lugar que ya forma parte de su propio rito navideño: el Belén.
Y este es uno de los elementos que conforman los Gozos de Diciembre, el ciclo cultural de la Fundación Cajasol con la Navidad de trasfondo. Un acontecimiento que el presidente de la entidad, Antonio Pulido, definió como “una tradición que muchas familias andaluzas han hecho suya”, más cercano a una celebración comunitaria que a un programa cultural.
Porque en Andalucía, la Navidad se entiende a través del Belén. Por eso, en sus sedes, el Belén no es un elemento decorativo, es un acontecimiento. Obras que, año tras año, convocan colas de visitantes, titulares de prensa y miles de fotografías infantiles que acabarán guardadas en álbumes familiares. Buena parte de esa responsabilidad la tiene Luis Miguel Garduño, que este año celebra dos décadas al frente del Belén de la Fundación en Sevilla. Dos décadas construyendo mundos diminutos, atmósferas, paisajes y escenas que despiertan recuerdos en los mayores y curiosidad en los más pequeños.
Garduño comentaba tras la presentación de la programación de 2025, que las novedades empezarán antes de llegar siquiera al patio de la sede: “Hemos montado un misterio a tamaño natural de Lourdes Hernández combinado con figuras de Navarro Arteaga. Va a impactar”, anunció. Del mismo modo, el artista señaló que el Apeadero, tradicionalmente decorado con elementos navideños, se transforma este año en un espacio de bienvenida belenista que abre la experiencia con un golpe visual: figuras a tamaño real que sitúan al visitante dentro de la historia desde el primer paso.
Pero la verdadera transformación se aprecia al entrar en el patio. Tal y como explicaba Garduño, allí los ojos se abren con la misma mezcla de sorpresa y emoción. “El Belén, que este año ronda los 240 metros cuadrados, ha sido concebido con un enfoque completamente panorámico”, destacaba con precisión técnica y entusiasmo artesanal.
“Va a ser un Belén muy panorámico, con visión de 360 grados. Desde que entras, ves paisaje a tres lados, con la idea de que el público se sienta como si mirara el Belén desde dentro”, indicó el artesano.
Y es que ese efecto envolvente no es casual, ya que responde a un propósito madurado a lo largo de sus veinte años de trabajo: sorprender. “Todos los años intentamos darle un enfoque visual distinto para que el público no se canse de nosotros. Le damos una vuelta de tuerca cada edición”, reconocía. Y, en esa búsqueda, Garduño ha apostado esta Navidad por un homenaje abierto a Andalucía, un guiño identitario que recorre todo el Belén. “El Belén asimila distintas poblaciones de Andalucía: los pueblos blancos de Cádiz, las cuevas de Granada o Almería, esas montañas camino de Murcia… y después un gran mar que recuerda a Málaga, con sus mujeres arreglando redes, sus barcos y el misterio prácticamente a pie de playa”, describió el belenista. El resultado es un viaje visual que conecta diferentes paisajes andaluces en un mismo relato: un Belén que no solo cuenta la Natividad, sino también la diversidad geográfica y humana de la comunidad.
Del mismo modo, el visitante podrá admirar novedades en las figuras representadas, que gozan de unos matices delicados o muy naturales. Y ahí también hay novedades: “Todos los años se incorporan 20 o 30 figuras nuevas, desde escenas infantiles hasta animales o elementos costumbristas. Este año, el misterio va a causar sensación, además del palomar con 30 o 40 palomas y escenas de niños jugando”, añadió el belenista. Así mismo, Garduño fue tajante en su explicación: el Belén está hecho para los niños. Para su mirada, para su sorpresa, para ese instante en el que descubren algo y tiran de la manga del adulto que los acompaña. Pero también, para quienes vivieron esa misma escena en su propia infancia. Como el propio Garduño: “Con 3 o 4 años venía con mi padre a ver el Belén de la Caja San Fernando. Nunca imaginé que acabaría siendo el belenista de aquí. Esa tradición sigue creciendo, el Belén cada vez tiene más fuerza en España”.
Ese peso emocional explica por qué la Fundación Cajasol ha reforzado en los últimos años su red de Belenes por toda Andalucía. No se trata solo de llenar agendas: se trata de mantener vivo un lenguaje cultural fundamental en la región. Cádiz, Córdoba, Huelva y Jerez presentan sus propios Belenes, algunos de ellos con piezas históricas y otros con creaciones contemporáneas. Además, la entidad participa en montajes emblemáticos como el Belén del Parlamento de Andalucía o el del Callejón de los Bolos en Jerez, reforzando así la presencia del belenismo en espacios públicos de referencia.
En paralelo, Gozos de Diciembre ofrece una programación complementaria de más de 300 actividades: conciertos, espectáculos familiares, magia, talleres creativos y experiencias inmersivas diseñadas para todos los públicos. Música flamenca, góspel, musicales, cuentacuentos, exposiciones y propuestas tecnológicas, como la posibilidad de hablar con los Reyes Magos a través de sistemas interactivos, o experiencias inmersivas para los pequeños en el que podrán obtener un carnet de piloto de dragones, y que se encuentra dentro del universo de la Historia Interminable.
Pero incluso en esa diversidad, los Belenes continúan siendo el eje que vertebra la Navidad de la entidad: el lugar en torno al cual todo arranca, al que todo vuelve y del que todo parte. En resumen, y usando unas de las frases del presidente Antonio Pulido de la presentación de los Gozos de Diciembre, “Queremos que la gente vea esta casa como un lugar para ser feliz”. Y todas las actividades de los Gozos de Diciembre, año tras año, se convierten en el escenario perfecto para cumplir esa promesa.
Natalia Palomino
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