La Fundación Cajasol ha recepcionado oficialmente a mediados de este mes de mayo el histórico inmueble de las Reales Atarazanas de Sevilla, un hito decisivo que marca el inicio de la fase operativa para su musealización y puesta en marcha como el futuro Centro Cultural Atarazanas, un proyecto concebido para situar a Sevilla y Andalucía en el mapa internacional de la innovación cultural.

La recepción del edificio —un bien de dominio público declarado Monumento Histórico-Artístico y considerado el mayor astillero medieval conservado del mundo— permite a la Fundación Cajasol activar la hoja de ruta que convertirá este espacio único en un centro cultural de referencia, articulado en torno a la relación tanto histórica como contemporánea entre Sevilla y América, proyectado como un espacio de diálogo, intercambio y creación, y concebido además como una gran sede expositiva capaz de acoger muestras de primer nivel, de amplia envergadura y proyección internacional.

Así pues, según palabras del presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido, el futuro Centro Cultural Atarazanas nace “con la ambición de ofrecer una experiencia cultural viva, con programación continua y un relato que conecte el pasado atlántico de Sevilla con los desafíos y sensibilidades del presente”.

La Fundación Cajasol aspira a que las Atarazanas se conviertan en el gran centro cultural del Sur de Europa, un espacio capaz de atraer a ciudadanía, creadores, investigadores y visitantes de todo el mundo.

Un centro tecnológico y de experiencia inmersiva

Además de su dimensión patrimonial, las Atarazanas se proyectarán como un referente tecnológico en el ámbito de la museografía contemporánea. El futuro centro incorporará a sus exposiciones:

  • Experiencias inmersivas de última generación, capaces de reinterpretar el patrimonio mediante luz, sonido, proyecciones volumétricas y narrativas digitales.
  • Recursos interactivos y participativos, alineados con la tendencia global hacia nuevas formas de vivir el patrimonio, que demanda de experiencias multisensoriales e interpretativas”, reconoce Pulido.
  • Tecnologías de mediación cultural que permitirán al visitante recorrer la historia atlántica de Sevilla desde una perspectiva contemporánea, integrando arte, ciencia, memoria y futuro.

El objetivo es que las Atarazanas no solo preserven su valor histórico, sino que se conviertan en un laboratorio de innovación cultural, donde la tecnología amplifique la experiencia del visitante sin alterar la esencia del monumento.

El presidente de la Fundación Cajasol ha querido subrayar también la trascendencia del momento y el compromiso de la institución con este proyecto estratégico: “La recepción de las Reales Atarazanas marca un antes y un después. Es el punto de partida real para activar un proyecto cultural que Sevilla lleva décadas esperando.”

“Tenemos por delante un reto apasionante: convertir este espacio único en un centro cultural de referencia internacional, respetando su historia y proyectándolo hacia el futuro”, ha añadido.

La apertura, cada vez más cerca

Con la recepción del inmueble y el inicio de la fase 2, que requiere la terminación de obra y su musealización, la apertura del Centro Cultural Atarazanas se vislumbra ya en el horizonte. La Fundación Cajasol avanza en la contratación de operadores especializados, tal como prevé el modelo de gobernanza del proyecto, que combina dirección estratégica propia con la participación de expertos en programación cultural, comunicación, ticketing y servicios generales.

El camino ha sido largo, pero el proyecto entra ahora en su etapa decisiva. Las Atarazanas, uno de los espacios patrimoniales más singulares de Europa, están cada vez más cerca de abrir sus puertas al público y de convertirse en un nuevo símbolo cultural de Sevilla y España.

Finalmente, Antonio Pulido ha querido agradecer expresamente la colaboración institucional que ha hecho posible este avance: “Quiero agradecer a la Fundación la Caixa y a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía la transición ejemplar en el traspaso de competencias del inmueble, una muestra de responsabilidad y compromiso con un proyecto que es de ciudad, de comunidad y de futuro”.